
Intendentes PJ: reclamo al Pami y cita político-económica con Calvo
Bettina Marengo
Un grupo de intendentes del interior provincial, la mayoría peronistas pero también radicales y vecinalistas, reclamarán hoy al Pami el pago de las deudas con los municipios por prestaciones de salud en sus territorios, uso de ambulancias propias para traslados de pacientes, corte de medicamentos y cese del plan Sumar. Lo harán por carta dirigida al desconocido titular del Pami Córdoba, Eduardo Frayre, y se presentarán ante la sede de la entidad, ubicada en avenida General Paz 370, en pleno centro de Córdoba, para entregar el petitorio. La idea es reunirse al menos uno por departamento, a las 11 de la mañana, en Colón y General Paz, y de ahí marchar para entregar la nota firmada por un centenar de jefes comunales.
La movida se viene gestando desde hace días y ayer se la comunicaron formalmente (aunque ya lo sabía) al ministro de Gobierno, Manuel Calvo, que convocó al Panal al cuerpo de intendentes y jefes comunales del PJ y aliados para hablar del panorama complejo que el gobierno ve hasta fin de año, con mejora en la primera quincena de mayo por impacto de la liquidación del impuesto a las Ganancias, que se prevé mejorará un 40% respecto al mes anterior y un 100% en la interanual. No gastar de más, valorar el apoyo del gobierno provincial, que se sostendrá, y salir a defender la gestión Llaryora fueron algunos de los puntos que tocó el ministro político. La paritaria docente dejó golpeado al oficialismo y sus generales buscan que los intendentes asuman el esfuerzo y publicitan los resultados. “Esto no pasaría con un gobierno libertario”, es el subtexto del discurso llaryorista.
Dos datos de la reunión que dejó mucha tela para cortar. Uno, que Llaryora estuvo ausente, según se informó de viaje a Buenos Aires en “plan de gestión”, justo cuando el presidente Javier Milei anunció que enviará al Congreso el proyecto de reforma electoral que es materia de negociación intensa con las provincias y con Córdoba en particular. El segundo dato es que, pese a que Calvo habló de plata, fondos y partidas (además de de política), no participó el ministro de Economía de la Provincia, Guillermo Acosta, sino el secretario de Ingresos Públicos, Gerardo Pintucci.
os intendentes que organizaron la movida de hoy en el Pami aseguran que no se trata de un capítulo nuevo del reclamo del gobierno de Llaryora al gobierno de Milei, con paso por el mostrador del diputado Gabriel Bornoroni, jefe político de Frayre, el abogado que designó en la obra social para reemplazar al hoy diputado Marcos Patiño Brizuela.
“La realidad es que estamos muy mal, hace siete meses que Pami no nos paga las prestaciones que damos los intendentes por fuera de la cápita, y que usamos nuestras ambulancias para trasladar porque no hay convenio con ese servicio en las localidades más chicas”, comentó uno de los firmantes de la carta-reclamo. “Tampoco es que le pedimos permiso a Calvo”, se atajaron.
Al Panal le sirve la exposición en que queda Bornoroni, hasta ahora resguardado por la estrella de Milei que brilla fuerte en Córdoba. Fue el propio Llaryora quien inauguró la temporada de barro para el jefe libertario cordobés cuando le reclamó por la crisis de atención y de pagos del Pami, en la doble estrategia de mostrar el resultado del recorte nacional en la salud de los viejos y de levantar a Bornoroni como contrincante óptimo para enfrentarse en 2027. Ese es el escenario al que más le reza el llaryorismo: un candidato libertario puro, sin acuerdo electoral con Luis Juez ni con De Loredo y golpeado por la crisis mileista. No se habló específicamente de eso en la reunión del Panal, pero Calvo sació algunas ansias de los caciques del interior al afirmar que el peronismo cordobés va a ir “todo junto” a la reelección de Llaryora y que el Panal se iba a ocupar de eso. ¿Hablaba de la organización reciente del PJ bajo el mando del sanfrancisqueño o fue una alusión a la díscola Natalia de la Sota? Nadie repreguntó ahí.
Se quedaron con las ganas
La organización de los intendentes se acentuó luego de la decisión del Panal y del Palacio 6 de Julio, donde reside el intendente de la ciudad más grande, Daniel Passerini, de no participar en la movida de la Federación Argentina de Municipios que se hizo ante el Ministerio de Economía de la Nación que encabeza Luis Caputo. El ministro es un aliado para el llaryrorismo y no había ninguna ganancia para el cordobesismo en participar en ese reclamo que tuvo al frente al intendente de La Matanza y titular de la FAM, Fernando Espinoza, hoy alineado al gobernador Axel Kicillof. Una sola firma cordobesa tuvo el petitorio que elevó la FAM a Economía: la de la intendenta de Cruz Alta que se quedó a cargo del municipio cuando Agustín Gonzalez pasó al Ministerio de Seguridad provincial. González es el representante cordobés ante la entidad que congrega a los municipios de todo el país, pero el gobierno de Llaryora desalienta toda participación en ese espacio para no quedar vinculado al peronismo bonaerense al que denominan “K”. Una intendenta que habló con este diario le sumó además el rechazo a Espinoza, imputado por acoso sexual, como el dato definitivo para alejarse de ese sistema.
Luego de la movida de hoy, los hombres del interior cordobés quieren viajar a Buenos Aires, pero no para patalear frente a las oficinas de “Toto” Caputo sino en las del ministro de Salud, Mario Lugones.


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