
Los “naranjitas” agitan interna de la UCR y tensan la previa de la sesión
Carolina Biedermann
La ordenanza que busca regular la actividad de los cuidacoches en Córdoba Capital expuso una interna en el bloque de la UCR en el Concejo Deliberante. Un grupo de concejales plantea no aprobar el proyecto, que el propio bloque presentó y firmó. La hora de la verdad del jueves, expondrá ante los cordobeses, quienes están a favor y quienes en contra de que haya Naranjitas en las calles de la ciudad. Mientras tanto en la política ganó, el quedar bien con algunas instituciones.
Resulta ser, que el proyecto que llegará al recinto impulsado por el oficialismo municipal tomó como base el primer proyecto previamente presentado por la oposición, diseñado por la concejal radical Fabiana Gutiérrez. Y es precisamente ese punto el que hoy genera ruido dentro del bloque radical. Mientras algunos ediles sostienen que no pueden votar en contra de una iniciativa que nació desde sus propias filas, y que incluso muchos firmaron, otro sector analiza marcar distancia frente al texto final que elaboró el Palacio 6 de Julio, reforzando el perfil opositor.
Cerca de los concejales alineados a Rodrigo de Loredo admiten reparos sobre la letra definitiva de la normativa y evalúan alternativas que van desde acompañar en general y rechazar artículos en particular, hasta directamente no acompañar algunos puntos centrales de la ordenanza.
“Nosotros impulsamos una idea que se tomó. No podemos ahora aparecer votando en contra de nuestro propio proyecto”, resumió un dirigente radical. La alternativa que ve algunos radicales es la de activar una salida elegante, que implica aprobar en general y discutir modificaciones en lo particular.
Lo cierto sobre esta acción, es que en general, no se hacen salvedades en las modificaciones. Lo que queda es si aprobaron o no aprobaron la ordenanza.
La tensión aparece en un contexto complejo. Más allá de la división en el bloque opositor, el oficialismo peronista ya tiene los números para avanzar con la ordenanza y buscará mostrar la aprobación como una respuesta institucional frente a un reclamo social que escaló en los últimos meses por el crecimiento de la actividad informal en distintas zonas de la ciudad.
Sin embargo, puertas adentro del Concejo varios reconocen que el proyecto quedó atrapado entre dos presiones: por un lado, el malestar vecinal y el pedido de sectores que reclamaban directamente la prohibición de los cuidacoches; y por otro, la decisión política de evitar un conflicto con las cooperativas, la Iglesia y distintos actores que intervinieron en la discusión. Quedó claro también que al final de cuentas, al poder real lo tienen otras instituciones y no la propia política, que en un año pre electoral, eligió “quedar bien”, con los que hay “que ser” políticamente correctos, y el conflicto va a seguir estando.
En paralelo, el Frente Cívico anticipó que sostendrá una postura crítica durante el debate. En el juecismo hablan de mantener “coherencia opositora” frente a una regulación que consideran insuficiente, aunque todavía no terminan de definir cómo será el voto final en el recinto.
Así, la sesión de este jueves no sólo pondrá a prueba la capacidad del oficialismo para ordenar una discusión incómoda. También dejará expuesta una disputa interna dentro del radicalismo, donde varios concejales buscan evitar el costo político de rechazar una iniciativa construida sobre la base de un proyecto propio, en medio de un clima social que sigue reclamando respuestas más contundentes sobre los “naranjitas”.


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