
Caras y Caretas Cordobesas
Víctor Ramés
La Córdoba del deporte mecánico, 1924-1925 (Tercera parte)
Para ampliar el panorama automovilístico de Córdoba durante 1924, en una nota de fines de marzo de ese año que avizoraba la temporada por desarrollarse, “Caras y Caretas” mostraba el contexto de esas actividades, en las que al centro del país le tocaba parte del crédito.
“Las próximas pruebas automovilísticas
El desarrollo del «Gran Premio 1924» ha producido gran entusiasmo en todos nuestros círculos deportivos, y como consecuencia de ello se habla de otras pruebas, como la que se realizará el domingo próximo 30 del corriente en el circuito de Morón, carrera ésta que bien puede llamarse la de los «ases» por hallarse inscriptos los mejores volantes nuestros.
Después de esta carrera y a mediados del mes próximo deben realizarse las que organizan el Buenos Aires Automóvil Club y el Automóvil Club Córdoba, con premios importantes.
La primera tendrá lugar en el «circuito grande de Morón» y la segunda en el de macadanizado de Córdoba.”
Es de interés esa mención final al estado del circuito por donde debían correr las máquinas, en particular la referencia que destacaba a las rutas de Córdoba, pavimentadas con macadán, es decir aplicando un método de construcción vial que surgió de las pruebas realizadas por el ingeniero escocés John McAdam a comienzos del siglo diecinueve, tendiendo diversas capas de piedra triturada y grava de diferente espesor. Ese sistema dio lugar al verbo “macadamizar”, a veces escrito -como en este caso- “macadanizar”.
Dentro del rango de la actividad deportiva en la que competían las máquinas de cuatro ruedas, se inscribía también la realización de salones del automóvil, que comenzaron a organizarse en esa década de 1920. Estaban a cargo del Automóvil Club Argentino (ACA), fundado en 1904, que en los primeros años promovió las carreras, y se preocupó por mantener el buen estado de las rutas. Los salones se consolidaron como eventos sociales que atraían numeroso público y eran también un dispositivo de difusión de la gran industria automotriz norteamericana y europea. Argentina no producía vehículos y las exposiciones eran la ocasión donde las mayores marcas importadoras hacían de los lujosos modelos objetos para ser admirados, deseados e incluso adquiridos por las familias que acudían a visitar el salón.
El 6 de diciembre de 1924, “Caras y Caretas” publicaba la noticia de la realización de un segundo Salón del Automóvil en la ciudad de Córdoba, tras de un salón más temprano ese mismo año. Su éxito alentaba a repetir la experiencia. Se leía:
“Pasado mañana será inaugurado en el Pabellón de las Industrias, situado en la Avenida Argentina, de la ciudad de Córdoba, el segundo Salón del Automóvil que organiza el Córdoba Automóvil Club. Este certamen es sin duda el más importante del interior, cuyo éxito el año pasado llamó la atención en los círculos comerciales y deportivos del automovilismo.
En la actual exposición la cantidad de stands ha sido aumentado considerablemente, habiendo sido ocupados por casas de Buenos Aires y Córdoba.”
El movimiento específico de esa cita con los últimos modelos de vehículos que entraban al país, era mencionado por otra nota del semanario porteño:
“Los salones del Automóvil, durante el año transcurrido han estado a la orden del día en todo el país, pues al VI Salón realizado en noviembre de 1923, siguieron el I de Córdoba, en diciembre, Río Cuarto, en enero, La Plata, en febrero, Rosario, en mayo, y luego el II Salón de Córdoba, inaugurado el 6 de diciembre del corriente año y clausurado el día 15 con un éxito comercial y social digno de destacarse como un merecido estímulo al «Córdoba Automóvil Club».”








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