
La UNC define su futuro entre continuidad o recambio
Francisco Lopez Giorcelli
La Universidad Nacional de Córdoba ingresa a partir de mañana en las 48 horas más determinantes de su calendario político, disolviendo de manera definitiva la tregua táctica que impuso la masiva movilización presupuestaria de comienzos de mes. Las urnas se abren para todos los claustros en un proceso electoral que, si bien tiene el sello de la renovación general de autoridades, funciona en los hechos como el verdadero punto de partida para la discusión por la herencia del Pabellón Argentina.
Con las listas ya oficializadas y las estructuras de campaña operando a destajo, la rosca universitaria abandona los cafés de la Ciudad Universitaria para someterse al veredicto de un poroteo que determinará no solo quiénes conducen los centros y los consejos, sino cómo se reconfigurará el mapa de poder para los próximos años. En el plano de la disputa mayor por el Rectorado, Jhon Boretto llega al inicio de los comicios exhibiendo la tranquilidad que le otorga el control territorial del aparato de Somos UNC y la comodidad que reflejan los sondeos previos. Para el oficialismo, la contienda de esta semana no se trata simplemente de ganar —un resultado que dan por descontado en los despachos del rectorado—, sino de la amplitud de la diferencia.
Un triunfo aplastante le permitirá a Boretto blindar su tramo final de gestión frente a los embates de la Casa Rosada y, fundamentalmente, sentarse con la lapicera en la mano a ordenar una sucesión interna que ya genera ruidos entre los decanos con aspiraciones. El Rector sabe que su mayor activo es la estabilidad institucional y su capacidad de construir consensos, vigas sobre las cuales estructuró una estrategia de previsibilidad.
Sin embargo, para la oposición ese perfil negociador es precisamente lo que la UNC no necesita en este momento, y ahí es donde subyace la crítica central de Pedro Pérez. El decano de FAMAF, al frente del armado de Vamos UNC, disparó directo contra esa línea al declarar que Boretto es un rector apto para conducir en un contexto tranquilo, pero no en medio de un ajuste feroz, escenario donde se requiere una posición mucho más dura si se quiere respecto al gobierno nacional.
Con esta premisa, la estrategia de Pérez consistió en nacionalizar el conflicto, utilizando el malestar por el recorte de fondos como la punta de lanza para perforar el blindaje oficialista, apostando a fidelizar los territorios refractarios para consolidar un bloque crítico lo suficientemente robusto como para condicionar la gobernabilidad futura.
Este nivel de confrontación ya había tenido su prólogo institucional el viernes pasado durante el debate televisado en los estudios de los SRT, donde los candidatos cruzaron sus visiones de cara al electorado.
En ese escenario de cara a cara, Pérez no ahorró munición contra la fórmula oficialista (Boretto-Marchisio). “La universidad se ha retirado del debate público. Su estrategia en el CIN está más ligada a posiciones partidarias o políticas externas que a la necesidad de la universidad”, disparó el candidato de Vamos, denunciando además la existencia de "170 cargos políticos en el área central del Rectorado" (si, corrió por derecha al oficialismo) mientras hay carreras que se sostienen sin presupuesto.
Frente a las acusaciones, Boretto evitó el barro de la chicana y se refugió en la solidez de la gestión. El actual Rector defendió el accionar coordinado a nivel nacional y remarcó la importancia de enfrentar el desfinanciamiento con "responsabilidad institucional", lanzando un dardo velado hacia los intentos de la oposición por partidizar la crisis en lugar de gestionar salidas concretas.
Por otro lado, el clima electoral experimentó una fuerte aceleración en los últimos días dentro del claustro estudiantil, donde la mística militante terminó por quebrar la modorra de los pasillos con disputas que se anticipan voto a voto. En la Facultad de Derecho, la campaña ingresó en una fase de polarización extrema entre Juntos por Derecho y la Franja Morada, dos aparatos pesados que desplegaron toda su artillería. Sin embargo, la atención está puesta en la capacidad de resistencia de la UEU, espacio que busca romper ese corsé binario apelando a una identidad localista y al voto independiente; si la UEU perfora el cerco, la elección se transformará en una compleja disputa de tercios con final abierto.
En paralelo, la Facultad de Psicología se convirtió en un territorio de alta tensión debido al "fuego amigo" desatado entre la Franja Morada y Asociación Libre a cuenta del control de la cantina. Este conflicto doméstico terminó exponiendo las fisuras del gran acuerdo docente que ungió al decano Germán Pereno, una grieta que la agrupación Sur intenta capitalizar presentándose como una alternativa limpia para pescar en el río revuelto del descontento, además hay que tener en cuenta que la agrupación progresista viene de hacer una muy buena elección estudiantil (ganando con un amplio margen) en los comicios donde se disputaron el poder entre Pereno y la docente Paula Irueste, candidata impulsada por Sur.
Por su parte, en la Facultad de Filosofía y Humanidades se respira un aire de asalto inminente que ha encendido las alarmas en el oficialismo de esa unidad académica. Conducida históricamente por la alianza peronista-kirchnerista e independiente de Estudiantes al Frente (EAF), la facultad atraviesa un proceso donde la oposición estudiantil ve una oportunidad real para achicar márgenes y disputar espacios que durante años funcionaron como un búnker inexpugnable. La movilización de los recursos de campaña en Filosofía demuestra que la disputa estudiantil ya no tolera zonas de confort, obligando al EAF a extremar la defensa de su capital territorial frente a una oposición que se relame con dar el batacazo.
La suerte de las tizas y los pizarrones comenzará a definirse mañana en las mesas distribuidas a lo largo y ancho de las unidades académicas. Cada centro de estudiantes retenido, cada consejero sumado y cada margen achicado en las facultades opositoras operarán como los ladrillos de la nueva arquitectura de poder que gobernará la UNC. El oficialismo juega sobre seguro pero mira con lupa los detalles del mapa que devolverán las urnas el jueves por la noche; la oposición, en tanto, sabe que estas elecciones son el prólogo necesario para discutir el verdadero poder en la Casa de Trejo una vez que el ciclo actual empiece a desandar su descuento final.


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