
Enanos, elfos y poder
Javier Boher
Hay una frase atribuida a Bill Gates que dice que nunca hay que burlarse de un nerd porque en el futuro puede convertirse en tu jefe. Juan Grabois no tiene pinta de estudioso, pero su reciente interlocutor no deja dudas de llevar una vida en ese grupo de personas que disfrutan del conocimiento. Esta debe ser la tercera mención a Peter Thiel en el último mes, pero no es normal su presencia en el país ni la poca atención que se le presta a este hecho.
Hace unos pocos días el millonario se reunió con el dirigente social, en lo que significó una multiplicación de las críticas desde el progresismo hacia el ex precandidato a presidente de la nación. Este último dato no puede ser soslayado, porque quien ya demostró querer convertirse en presidente muy probablemente siga teniendo la idea metida en la cabeza.
Se sabe muy poco de la reunión y resulta por demás inverosímil, porque habría sido un encuentro para discutir sobre temas de filosofía. Suponemos que parte de la charla giró en torno a El Señor de los Anillos porque Grabois compartió un video refiriéndose al nombre de la empresa de Thiel, Palantir, y el significado que tiene el término en los libros de literatura fantástica de Tolkien. Algunos dicen que además de hablar de elfos, enanos y orcos también lo hicieron sobre la última encíclica del Papa León XIV, en la que se refiere a las amenazas y los riesgos de la inteligencia artificial.
Palantir es una empresa que se encuentra a la vanguardia de la innovación en dicho campo y es señalada por muchos como un riesgo a la democracia liberal y el estilo de vida que conocemos. Indudablemente el futuro tendrá que ver con dicha tecnología, de allí que no se puede ignorar a los que la manejan, sino que además se vuelve fundamental tejer puentes con todos ellos si se quiere participar de la oferta política en las próximas elecciones.
Hay una frase de Groucho Marx en la que afirma que es mejor callar y pasar por tonto que hablar y despejar las dudas. Las reuniones que mantiene Thiel con dirigentes políticos argentinos me hacen sentir que el mundo se va a dar cuenta de que nuestros verborrágicos dirigentes dejan bastante que desear en el plano intelectual, independientemente de su lugar en el espectro ideológico. Entre Milei y Grabois no hay mucho margen como para pensar en un leve atisbo de inteligencia.
Así, entre la adicción de nuestros políticos a escuchar su propia voz y su incapacidad para darse cuenta de que no saben sobre ciertas cosas, personajes como Thiel tienen un terreno fértil como para echar a andar sus fantasías tecnológicas y sus teorías sociopolíticas descabelladas. Como siempre, mejor es tenerlos de este lado que del otro, pero todavía no sabemos cual va a ser el precio a pagar por este súbito amor por Argentina. Es de ilusos creer que no se puso eso sobre la mesa, así haya sido de manera tácita.
La nota de ilustra con una imagen de Grabois y Thiel, el primero como un enano y el segundo como un elfo. Los enanos son tercos y orgullosos, mientras que los elfos son inteligentes y dados a las artes. Sus características son tan diferentes que en condiciones normales se detestan, pero pese a ello pudieron trabajar en conjunto cuando resurgió el mal de Sauron. En El Señor de los Anillos esto último revela una concepción negativa del poder. La comunidad del anillo se organiza para destruir el objeto de poder que corrompe a los humanos y da poder ilimitado al malvado Sauron. Difícilmente lo que hizo que el enano y el elfo se sienten a la mesa sea la creencia de que el poder es malo. Quizás en esta saga apócrifa los eternos rivales están viendo de qué manera lo pueden usar a su favor.


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