
Capital, la paradoja del PJ: su mayor problema y principal necesidad
Yanina Soria
La premisa con la que el peronismo cordobés se impuso en el 2023 en la ciudad de Córdoba puede que ya no aplique para el 2027. Eso de que “con la gestión alcanza” suena a que no será suficiente y que el oficialismo necesitará algo más para retener el poder municipal el año próximo. En un escenario que se anticipa mucho más desafiante y que obliga al oficialismo a recalibrar su estrategia capitalina.
Y no porque su prioridad sea gobernar la ciudad, sino por lo que el principal distrito electoral representa en el plan reeleccionista del gobernador Martín Llaryora, el verdadero objetivo cordobesista.
La ciudad se volvió indiscutiblemente el territorio donde Hacemos Unidos acumula, quizá, los mayores niveles de desgaste, con una gestión municipal que convive entre cuestionamientos por los servicios urbanos básicos y las críticas por los desaciertos políticos. A su favor, el oficialismo todavía tiene que, en términos de competitividad electoral, la oposición no logró encontrar allí su principal base de crecimiento.
Pero la paradoja que enfrenta el peronismo en la ciudad es grande: su distrito más problemático es, a su vez, el más necesario. Fue clave para el triunfo provincial de Llaryora en el 2023 y puede ser definitorio para su reelección.
Y aunque en el trabajo territorial que ya despliega el cordobesismo se apueste a un fuerte componente del interior como soporte de la campaña que se viene, los puntos que aporta la Capital siguen siendo fundamentales. Por eso, la Provincia salió a apuntalar con obras, recursos y política, la gestión de Daniel Passerini. La batalla por la Capital es mucho más que una mera disputa municipal. Llaryora habilitó el juego para varios.
Algunos lo hacen con mayor vocación, otros con el objetivo de negociar llegado el momento, pero lo cierto es que el listado de posibles aspirantes en Hacemos es largo. Eso significa que, al igual que sucede en la oposición, el oficialismo no tiene un nombre que se destaque sobre el resto y que suene como candidato seguro a la sucesión de Passerini. En todo caso, se construirá una postulación que atienda las necesidades particulares llegado el momento.
Tan complejo asoma el panorama electoral, que el peronismo anticipa un nivel de pragmatismo total para encarar el próximo proceso. Las principales espadas de Llaryora ya hablan de que el candidato a la sucesión será quien llegue mejor posicionado, no importa -dicen- si eso significa entregarle al cabeza de la fórmula a un no peronista. ¿De verdad podría ser tal la apertura? Muchos dudan.
Lo cierto es que en el plano de la trasversalidad son varios los anotados. Con más o menos apoyos y posibilidades, ahí se inscriben la vicegobernadora Myriam Prunotto; el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros; y el viceintendente Javier Pretto, entre los más destacados.
La radical conformó un partido propio y confesó públicamente que su corazón intendentista la trae a la Capital imaginando por qué no liderar la sucesión de Passerini. Prunotto, que desde que asumió se muestra recorriendo la provincia, intensificó su visita a distintas seccionales capitalinas en los últimos días. En un trabajo a dos puntas, la vice de Llaryora no descuida su armado y visitas en el interior, mientras le mete energía a su espacio capitalino con el que pretende seguir ganando representatividad.
Por su parte, el ministro Quinteros logró desde una cartera fusible mantenerse en el cargo con alto perfil y valoración pública. Cuando todavía no se sabe hasta dónde pueden pegar las esquirlas políticas del femicidio de Agostina Vega y el caso Barrelier en el oficialismo, el funcionario llaryorista sigue en carrera y “con amplias chances”, según valoran dentro del propio PJ.
El viceintendente Javier Pretto, lejos de ser el candidato natural del espacio, se anota también en la sucesión. El ex titular del PRO Córdoba al que el propio Llaryora llamó para sumarlo al esquema cordobesista en el 2023, no pierde las expectativas de encabezar con el mismo protagonismo el próximo proceso electoral municipal.
Otro dirigente de la transversalidad que puso primera en Capital, es el socialista Matías Chamorro. El legislador cuyo partido político es socio del PJ desde la gestión de Juan Schiaretti, encabeza una construcción local mucho más amplia que el socialismo en sí. “Comunidad de Ideas”, es un espacio alternativo de inteligencia colectiva que se propone discutir y repensar soluciones para los problemas de la ciudad, avanzando en una agenda programática.
Mientras tanto, en torno al frente interno cordobesista, las especulaciones son muchas y variadas, van desde una posible postulación del ministro de Vinculación, Miguel Siciliano, hasta un eventual acuerdo con Natalia de la Sota que la ubique en la línea de competencia municipal.


El Congreso radical cambia de manos y De Loredo consolida el control de la UCR

Llaryora aprovecha la pausa libertaria para agrandar el corral del sur

De Loredo muestra músculo en respuesta a la foto de Santilli

El Panal tras la agenda perdida y los gestos que (todavía) no dañan

Filoni hace equilibrio: foto con Bornoroni en la Rosada, pero banca a De Loredo para 2027

Enroque corto en Río Cuarto | El reparto y la caída de puestos

Enroque corto | Lemos brilla, Viola se queda y el Pro resiste

El Panal tras la agenda perdida y los gestos que (todavía) no dañan

De Loredo muestra músculo en respuesta a la foto de Santilli




