
Arduh promueve mesa para alienar reelecciones no PJ con “Llaryora ‘27”
Yanina Soria
El tironeo por los intendentes está lejos de ser una novedad en la política cordobesa. Pero, a medida que se acerca el 2027, la pelea empieza a ganar volumen y visibilidd.
En ese tablero se inscribe la reunión de ayer impulsada por el ahora cordobesista Orlando Arduh a través de UNINCO, que juntó a 60 intendentes y jefes comunales no oficialistas con la vicegobernadora Myrian Prunotto y el secretario general de Gobierno, Gustavo Brandán.
La convocatoria tuvo un objetivo concreto: comenzar a delinear una estrategia común que permita a los intendentes que transitan su primer mandato buscar la reelección sin quedar desacomodados frente al proyecto provincial de Martín Llaryora. Traducido, se trata de encontrar un punto de equilibrio entre las necesidades electorales de cada municipio y la estrategia de Hacemos Unidos que ya trabaja para sostenerse en el poder más allá del año próximo.
Si algo tiene claro el oficialismo provincial es que gran parte de la construcción de continuidad se juega en el interior, donde cada intendente representa una estructura territorial, un caudal de votos y una pieza que puede resultar determinante en una elección provincial que asoma ajustada. Y como a esta versión de cordobesismo que lidera el gobernador Martín Llaryora no le sobra nada, cualquier posibilidad de ampliar su base de sustentación le resulta atractiva.
Por eso, ayer estuvieron presentes Prunotto y Brandán quienes, en nombre del Gobierno, salen a “abrazar” a esta masa de intendentes. El secretario de Gobierno dijo que “el objetivo es proyectar una mesa de trabajo y transformar el diálogo en organización y estrategia electoral que sea beneficioso para cada caso en particular y en beneficio de la Provincia”. La vicegobernadora aseguró que la propuesta que tienen desde el Gobierno es sumar las voluntades de todos quienes quieran lo mejor para sus vecinos “ayudándonos a resolver las urgencias que no se atienden desde la Nación”.
De cualquier modo, antes de resolver a quién acompañarán en la disputa provincial, los intendentes necesitan saber con quién podrán competir en sus propias localidades y qué respaldo tendrán para intentar renovar sus mandatos. Más allá de sus identidades, comparten una preocupación que es evitar que la pelea por la gobernación termine condicionando sus posibilidades de continuidad municipal.

Y es allí donde el cordobesismo ve una oportunidad. Si consigue ofrecerles garantías de diálogo, respaldo institucional y una estrategia electoral que contemple sus aspiraciones, puede sumar aliados. Puro pragmatismo, claro. Primero, ofrece construir una coincidencia alrededor de la supervivencia política local; después, discutir cómo se traduce esa coincidencia en el escenario provincial. Una de las contraprestaciones que, sin dudas, exigirá el Panal es que estos “socios” peguen las elecciones municipales a la fecha provincial.
Sin embargo, es un punto que no asoma tan simple de negociar. Hay lugares donde los jefes de gobierno locales miden mejor que el propio Llaryora y ninguno está dispuesto a poner en riesgo el pago chico. Por eso, alcanzar ese equilibrio no será sencillo. La estrategia del Panal es ampliar su base territorial y traccionar desde las localidades lo más que se pueda; mientras que los intendentes buscarán evitar que su eventual acercamiento al Panal se convierta en una subordinación automática a las necesidades electorales de Llaryora.
De cualquier modo, los asistentes de ayer quedaron conformes, acordaron armar una mesa política de trabajo y avanzar con los comandos de campaña por departamento.
También es cierto que con la jugada de ayer se le apuntó a la oposición. Es que la indefinición sobre un eventual gran frente provincial que reúna a Gabriel Bornoroni, Luis Juez y Rodrigo De Loredo en un mismo esquema político, genera incertidumbre en aquellos hombres y mujeres no peronistas con responsabilidad de gestión que buscan la reelección.
Aprovechando ese terreno de disputa, Arduh sube sus acciones políticas frente al Panal ofrendando una mesa numerosa de alcaldes de distintas procedencias y consolida UNINCO como espacio de contención. Una pieza relevante para ordenar un universo que no responde necesariamente a las estructuras tradicionales de los partidos. La pertenencia radical o PRO no implica, por sí sola, una adhesión automática a una candidatura opositora.


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