
Pese a los buenos números, Llaryora brega para que Santilli se “bullrichice”
Bettina Marengo
El oficialismo provincial se abraza a la tendencia que le marcan encuestas propias, y es optimista sobre la reelección de Martin Llaryora el año que viene. Los sondeos más recientes de una de las dos principales encuestadoras que trabajan para el Panal dicen que el gobernador se impondría frente a cualquiera de los tres referentes de la oposición, Gabriel Bornoroni, Luis Juez y Rodrigo de Loredo, con o sin Natalia de la Sota dentro del esquema cordobesista.
El escenario contra Juez, según esta encuesta, le da 37 a 31, con la diputada de Defendamos Córdoba en apenas 2,5%, mientras que en un mano a mano con Bornoroni, y con Natalia dentro del PJ, queda 40,5 contra 21. Enfrentando a De Loredo como único opositor, esta encuesta marca 40 contra 29 a favor del mandatario, en este caso también sin una lista aparte de De la Sota. En un escenario de dos listas opositoras, Bornoroni y De Loredo por separado, los números dan 40 puntos para el sanfrancisqueño, 20 para el diputado libertario y 9,4 para el radical. Aurelio García Elorrio, al que radicales y juecistas quieren sumar a sus proyectos, mide 3 puntos, mientras que, siempre según datos que circulan en el Panal, Agustín Spaccesi, que empezó un acercamiento con Bornoroni, tiene un punto. Del otro lado del arco ideológico, la izquierda, con Liliana Olivero como representante, suma tres.
Son datos. Al Panal le entusiasma no tanto la foto sino la tendencia, tanto en intención de voto como en aprobación del mandatario, que la ubican en 53 puntos contra 40 desaprobación. La corriente se da también en Capital, muestran los informes, pero el fuerte del mandatario está en el interior. No es casualidad que, pese a que muchos le recomiendan que se concentre en las veinticinco principales ciudades, haya decidido recorrer una por una. “Les vamos a dar una paliza en el interior”, aseguran los llaryoristas y ponen las elecciones de La Falda, las primeras de toda la provincia, como kilómetro cero de ese supuesto raid.
En ese clima de optimismo un tanto sobreactuado, el oficialismo contrasta sus números con la caída de Javier Milei a nivel provincial, al que ubican en un piso histórico de 36% de aprobación contra 61 de rechazo, con similar correlato en la ciudad Capital. Si se dan por buenos estos números, posiblemente explicarían la decisión del Frente Cívico de salir con Juez a recorrer las seccionales de la ciudad de Córdoba, aunque el objetivo informado es que “se sale para poner en evidencia la mala gestión de Daniel Passerini” y para “mantener a la tropa activa”.
Sin ninguna certeza, porque el interlocutor de Llaryora sigue siendo el ministro Coordinador, Diego Santilli, y el oficialismo sabe de los límites de incidencia que tiene el exdiputado, los llaryoristas se preparan para una elección con toda la oposición unida pero ruegan que al “Colorado” le crezcan las alas que le crecieron a Patricia Bullrich para enfrentar a Milei y se oponga a los ideólogos del “jugar a fondo en Córdoba”, los Menem y Karina. La diferencia es que la senadora tiene votos nacionales y el otro exmacrista no.
Pese a los buenos números que muestra el llaryrorismo, sigue vigente la promesa de ir por el supermercado de Milei si Milei viene por el quiosco del PJ provincial. Esto es, jugar como más le duela a La Libertad Avanza en las presidenciales de octubre en caso de que los Menem “fuercen” la unidad opositora en Córdoba y Rodrigo de Loredo quede incluido en la alianza libertaria que seguramente encabezará Bornoroni. ¿Una lista nacional por el andarivel del medio? Si hace falta para golpear la reelección de Milei, sí. “No se olviden que Sergio Massa no fue presidente por Córdoba”, rezongan. Las advertencias se acumulan y alcanzan a Natalia de la Sota, de la que aseguran podría quemar su capital político si se presenta como candidata a la Gobernación, enfrenta a Llaryora, y saca menos puntos que los que obtuvo en las legislativas del 2025. “Al peronismo nacional no le sirve una vicegobernadora de cuatro puntos”, arriesgan, especulando con que la diputada buscará acompañar una propuesta peronista nacional para desbancar a Milei. El entorno de la dirigente disiente con esos números, pero no define qué hará frente a las fechas electorales.
Cuando defina la fecha de las elecciones, que serán en abril o mayo del 2027, Llaryora va a convocar a la ampliación del cordobesismo a distintos sectores afines y no alineados con Milei. Natalia encabeza esa lista, donde también está el PRO y otros espacios. Habrá dos novedades en el menú cordobesista para enfrentar lo que seguramente serán ejes de la ofensiva opositora en campaña. Una va por la reducción de la presión fiscal y la otra por la modificación de los estándares para el ingreso al sector público provincial, a través de un cambio de la legislación. “La gente está pidiendo señales en este sentido”, indican. Ayer el Concejo Deliberante de la ciudad dio una primera pista del marco en que se moverá el oficialismo para tratar de cerrar heridas del caso Barrelier.


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