Caras y caretas cordobesas

Caras y caretas le dedicó repetidas visitas a Capilla del Monte, y esos vistazos a la ciudad serrana entre 1909 y 1911 son la base principal de estas referencias sobre el lugar cuyo nombre está presidido por un templo y que posee fuerte identidad en el mapa cordobés.

Cultura 15 de abril de 2024 Víctor Ramés Víctor Ramés
Caras y Caretas 12-2-1910 (1)
Festejos en Capilla del Monte, Caras y Caretas del 12 de febrero de 1910.

Por Víctor Ramés

[email protected]

Capilla del Monte, al correr de las páginas

Las capillas, el zapato, la presencia del científico alemán Adolf Doering, el ferrocarril, fueron algunas de las estampas que acompañaron a la localidad punillense de Capilla del Monte, y que leemos en crónicas que las reflejan entre 1909 y 1911. Antes de que aristocráticos veraneantes comenzaran a llegar al lugar a fines del siglo XIX y principios del XX, hubo otra historia que señalamos brevemente.

Asentados por miles de años residieron en el lugar pueblos alfareros, en ocasiones guerreros, con sus huertas y sus majadas. A partir de 1575, ni bien cumplida la fundación de Córdoba, en un acto simbólico de la corona española, el conquistador y teniente de gobernador del Tucumán Lorenzo Suárez de Figueroa le hizo entrega a una hija del conquistador Bartolomé Jaimes una merced de tierras llamada “Merced de Gualumba” en el sitio donde hoy se levanta la ciudad de Capilla del Monte. La hija se llamaba Lucía González Jaimes. Allí entra en la documentación española ese lugar y su paisaje que, según el Nomenclador Cordobense de Toponimia Autóctona de Aníbal Montes, llevaba efectivamente el nombre de Gualumba, era bañada por el río Gualmira, y la autoridad de la comarca recaía en el cacique Animí.

La historia iniciada con la hija del conquistador siguió mediante traspasos parciales o totales de la propiedad de mano en mano durante el siglo XVII, e importa a nuestros fines pasar del resto del siglo y hacer un alto en el primer cuarto del XVIII. Entonces funcionaba la estancia de San Antonio y allí hizo levantar la capilla de San Antonio del Monte el capitán Antonio Ceballos y Quevedo Jaimes. Esa capillita modesta en lo alto de una colina fue suficiente referencia para darle nombre al lugar.

Dando un salto operativo, lo propio de nuestro foco retoma el hilo en la década de 1870, con el arribo a Córdoba para tomar sendas cátedras en la universidad, de dos hermanos científicos alemanes, doctores Oscar y Adolfo Doering, quienes participarían de la fundación de la Academia de Ciencias (1873) y la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas (1876). Además de su carrera científica, Adolfo Doering se interesó por Capilla del Monte y decidió iniciar un emprendimiento de viñedos y construir una distinguida mansión en el lugar, adquiriendo para ello varias hectáreas. Su presencia en la localidad del Valle de Punilla toma cuerpo con la creación de la “Villa Doering”. En 1888 llegó el ferrocarril y en 1900 Doering, en su rol de urbanizador principal, decidió reemplazar la vieja capillita por un nuevo templo. Así desapareció la antigua referencia histórica -no una gran pieza arquitectónica- para ceder su emplazamiento a un nuevo templo. Durante una década quedó en pie el primitivo altar mayor de la capilla vieja.

Esto nos reenvía a una de nuestras fuentes, la revista Caras y Caretas del 12 de febrero de 1910. Los años intermedios fueron el tiempo que se tardó en dar inicio a la construcción del nuevo templo. Como era hábito y estilo del semanario, la nota tiene más despliegue fotográfico que textual. De allí tomamos la siguiente noticia:

“En el pintoresco pueblo de Capilla del Monte se realizaron grandes fiestas en los días

29 y 30 del mes pasado, con motivo de la colocación de la piedra fundamental del nuevo templo. En la mañana del día 29, salió un tren de la estación del Ferrocarril Central Argentino, conduciendo en los coches reservados al gobernador de la provincia, doctor Ordóñez; obispo fray Zenón Bustos; señor Reina, ministro de gobierno; doctor Beltrán Posse, secretario del gobernador; diputado Miguel Rodríguez Latorre; doctor A. Garzón; ingeniero Posse, y otros caballeros. La comitiva llegó a Capilla del Monte a las 5 p. m., siendo recibida en la estación por las autoridades locales y numeroso pueblo.”

Las fotografías que acompañaban la publicación mostraban parte de los festejos, los discursos, la bendición de la piedra fundamental y a los participantes de la fiesta posando en la galería frontal del chalet de Adolfo Doering, entre otras tomas. 

Respecto a la capilla nueva cuyos inicios se celebraba en esa ocasión, se puede complementar la información con la que ofrece la página https://www.turismocapilla.gob.ar, donde se recuerda la vieja capilla, y se menciona al templo que la reemplazó:

“Esta capilla, cuya demolición significó la pérdida de un verdadero monumento histórico, dio nombre a la localidad y en el año 1910 se construyó la actual de robustas paredes de piedra. En su interior se encuentra un altar de mármol revestido de ónix. Los vitraux que se pueden observar, fueron traídos de Alemania y colocados en la década de 1950. Las imágenes: la más antigua es la San Antonio, fue traída de España y data del siglo XVI. Es una talla de madera policromada de las llamadas ‘armadas o vestidas’. Se la venera en una Capilla lateral del Templo. La inmaculada data de fines del siglo XIX y el resto de las imágenes son de casi cien años atrás.”

Desde finales del siglo XIX, Capilla del Monte comenzó a cobrar importancia entre los lugares vacacionales de la provincia de Córdoba. Allí, desde que el tren proveyó las condiciones de un viaje agradable, partiendo de la Estación Alta Córdoba y dejando a los pasajeros provenientes de Buenos Aires y de la capital cordobesa en la de ese pintoresco punto de las sierras de Punilla, comenzó a gestarse la cualidad veraniega de Capilla. Los turistas hacían excursiones, se fotografiaban en la famosa roca del lugar conocida como el Zapato, y disfrutaban de un clima más que agradable. Desde los años noventa, ya llegando al siglo veinte, surgieron los primeros hoteles de la localidad, y fueron parte de las temporadas el Británico, el Victoria y el Primavera, donde se realizaban fiestas y reuniones sociales. Asimismo, la localidad se fue poblando de casas de la alta burguesía e incluso aristocracia de la ciudad de Córdoba, que elegían como destino fijo para sus vacaciones ese lugar en lo alto de Punilla. 

Lo más visto
debate-2030-rio-cuarto

Nuevo cruce de candidatos (Nazario “picanteó”)

Redacción Alfil
Río Cuarto 24 de mayo de 2024

La actividad organizada por la Fundación Río Cuarto 2030 convocó a los candidatos Guillermo De Rivas, Adriana Nazario y Gonzalo Parodi para exponer sus propuestas en el Viejo Mercado. La cita de Michael Jordan y el descargo de Nazario.

Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email