Tres apuntes sobre el 2025

El año que viene hay elecciones, que se darán en un contexto de desorden. Hay que ver cómo ayudan a acomodar las cosas.

Nacional24 de diciembre de 2024Redacción AlfilRedacción Alfil
2024-12-23_boher

Por Javier Boher 
rjboher@gmail.com


A poco de terminar el año y con varios políticos probándose las ojotas y aceitando las reposeras, hay que empezar a pensar en las elecciones que vienen. ¿Qué cosas se van a poner en juego en 2025?
Lo primero es que las elecciones van a plebiscitar al gobierno. Son elecciones nacionales que se disputan en cada distrito, así que hay que ver si los libertarios tienen candidatos que puedan vender su marca en cada uno. Ni siquiera con la tracción de Milei lograron formar un gran bloque, así que hay que ver ahora qué pasa.
Además hay un cambio de instrumento, una nueva boleta única que les juega en contra. Deben pensar nuevas estrategias de campaña, como publicidad en redes, segmentada al mínimo por localidad, con Milei pidiendo que le voten tal o cual ubicación en la lista. Es la configuración de algo que podríamos llamar “territorio virtual”, gente que no salga a volantear o a pintar paredes, sino que desde su computadora en Buenos Aires publicite un mensaje del presidente para que se vea en Serrezuela, Cañada del Sauce o Las Perdices. Esto vale para todos, por supuesto. 
El segundo punto es que las elecciones van a empezar a ordenar a la oposición. ¿Veremos aquí la última bala del kirchnerismo o le queda alguna más? Parte de la respuesta depende que que el peronismo no tiene líder, pero lo está pidiendo. Nadie se anima a construir nada. Quizás después de este proceso no pueda conseguir un conductor, pero sí cabezas reales, no como el peronismo federal de Massa, Pichetto, Schiaretti, Urtubey y Lavagna que con suerte si conseguía una foto. ¿Hay en ese futuro lugar para Llaryora y Kicillof como opositores, o triunfan los oficialistas blue como Jaldo y Sáenz?¿Qué quiere hacer el peronismo?¿Qué quiere hacer el radicalismo, con radicales kuka enemistados con radicales peluca?¿Podría haber transversalidad, con facciones oficialistas y opositoras de cada partido confluyendo en frentes que se definan a favor o en contra del gobierno? La elección es el laboratorio.
Tercero, y último, hay un espacio que todavía no ha jugado para ordenar la oposición porque siempre arranca con poca gente: el de los anticorrupción. Toda postura “anti-cualquier-gobierno” tiene dos componentes, uno moral (el de la no corrupción) y uno funcional (el que hace foco en que las cosas no andan). El primero genera oposición, el segundo cambia gobiernos. Todavía no hay nada que para los medios haya salido de “polémica” para convertirse en “escándalo”. El tema de aduana (con toda la gente de Massa aún haciendo de las suyas), el caso Kueider o el tema del departamento sin declarar del nuevo titular de la ex AFIP no parecen mover el amperímetro de la opinión pública. Pocos son los que se toman el trabajo de señalar esas cosas, sin generar mayor impacto. Cuando fue el caso Skanska, en el primer kirchnerismo, la cosa fue más o menos parecida: “con lo que robaban los anteriores, esto no es tanto”. Con el tiempo estas cosas se apilan y gestan una oposición. Aún parece ser temprano para eso.
El 2025 va a ser intenso, con un sistema de partidos y de alianzas totalmente fragmentado, con los partidos más viejos buscando su identidad y una sociedad buscando nuevos liderazgos. Mili hoy está muy sólido, pero es difícil pensar que pueda transferir sus cualidades a candidatos muy poco carismáticos o muy poco preparados. Seguramente entre los libertarios también se muevan las cosas, con más de un compañero o un correligionario buscando subirse a ese barco.
 

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