
Bautismo colectivo para la liga federal: cinco listas, un mismo nombre
Yanina Soria
Por Yanina Soria
Los cinco gobernadores que gritaron federalismo la semana pasada, avanzan en la formalización del espacio político con el que le competirán en octubre a Javier Milei. A días del cierre de alianzas, el cordobés Martín Llaryora, el santafesino Maximiliano Pullaro, el chubutense Ignacio Torres, el jujeño Carlos Sadir y el santacruceño Claudio Vidal definen el nombre que le pondrán a la nueva compañía nacida desde el interior y que será el mismo que usarán para anotar sus respectivas listas en cada provincia.
Esta especie de bautismo colectivo es el primer paso formal hacia la identidad de un frente electoral que buscará terciar entre los dos extremos del mapa político argentino, fortalecerse desde el Congreso a partir del 10 de diciembre y proyectarse como una opción real y competitiva en el ´27.
Son entre 10 y 12 nombres de fantasía los que analizan por estas horas los mandatarios y sus equipos; todos con palabras claves (producción, federal y trabajo) vinculadas al leitmotiv que mueve a este nuevo campamento de peronistas, radicales y del PRO, que defienden como punto indispensable el orden fiscal pero acompañado de un plan productivo.
Agrupados bajo una misma denominación, la idea es anotar un resultado general el próximo 26 de octubre, sumando lo acumulado en las cinco provincias (podrían sumarse otras) donde jugarán como frente único, aunque eso no supone, aclaran, armar listas cruzadas.
La expectativa es al final de ese día llegar, por lo menos, a los 14 puntos a nivel nacional. Luego, lo ya dicho: armar un bloque legislativo uniforme y cohesionado que sumaría los representantes que están cumpliendo mandato en el Congreso con los que ingresarán en diciembre, y entonces mostrar desde allí volumen político propio y ganar terreno en la pulseada nacional.
Al cordobesismo no le preocupa tener que cambiar la marca y reemplazar esta vez Hacemos Unidos por el nombre que se le ponga al espacio. Admiten que tenerlo a Juan Schiaretti como jugador simplifica ese y otros trámites muchos más complejos, como puede ser el armado de la lista del casillero dos hacia abajo. Se sabe, el tres veces gobernador de Córdoba tiene un nivel de conocimiento absoluto entre los cordobeses y, mantiene buena imagen positiva pese a haberse retirado de la gestión hace más de un año y medio. Por eso, nadie duda que será su nombre en el primer lugar, el que verdaderamente traccione.
Por primera vez en años, al peronismo le genera entusiasmo una elección de medio término; por primera vez en años sueña con cortar la maldición que cada 24 meses caía sobre el partido provincial jugando una elección nacional. Por el contrario, esta vez el oficialismo lee que se enfrenta a una oportunidad que pone a un modelo que lleva 26 años en el poder provincial frente a un nuevo desafío y, por ende, a una nueva épica que seguramente venderán según los resultados.
En el Centro Cívico reconocen lo fuerte que sigue siendo la marca de la Libertad Avanza (aun cuando cayó unos puntos en Córdoba), con lo cual hacer una performance de 30 puntos y meter tres diputados sería, dicen, una verdadera aventura.
La campaña tendrá condimentos nuevos. Pues, más allá de las particularidades locales que atenderá cada lista, los gobernadores rotarán por las provincias socias nacionalizando el modelo propuesto y pechando para la lista local; lo mismo se espera que haga Schiaretti quien más allá de ser el candidato de Córdoba, podría alternar sus presencias en la provincia con visitas a otras y mucho medio en Buenos Aires.
Según explicaron desde un alto despacho del Panal, el corazón de la campaña de Schiaretti podría pasar por su identificación con la provincia, “Schiaretti es igual a Córdoba2, resumen, como para contraponer la idea libertaria de que no importa quien encabece esa lista porque lo que se está votando en realidad es al presidente Javier Milei.
Guerra de hijas
Por otro lado, en el cordobesismo dan por cerrada la posibilidad de que la diputada Natalia de la Sota integre la lista oficialista si no depone sus condiciones; leáse, acceder a reportarse a los líderes del espacio sin patalear. Una disciplina que, hasta acá, la parlamentaria nunca mostró en el Congreso; más bien todo lo contrario.
Justamente fueron sus decisiones legislativas muchas veces contrarias a lo que imponía el cordobesismo, las que la fueron alejando de la estructura que concentran Schiaretti y Llaryora. Por eso, todo hace suponer que finalmente la hija del fallecido gobernador de Córdoba, jugará sola esta vez mostrando lo mucho o poco que tiene, pero sin el corsé del Partido Cordobés.
Y si finalmente se da ese escenario, desde el oficialismo ya pergeñaron su vendetta: poner de dos, a Victoria Flores. La ministra de Ambiente que tiene una historia familiar compartida con José Manuel de la Sota para contar, “saldaría” esa cuota de representación en la lista.


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