
El éxito como una condena
J.C. Maraddón
A fines de 2014, el cantautor estadounidense Bruno Mars se había unido a Mick Ronson para darle forma al tema “Uptown Funk”, un hit que llevó a su punto de máxima exposición una carrera que venía en ascenso desde su debut discográfico en el año 2010. Para coronar la repercusión que había obtenido con esa canción, en noviembre de 2016 lanzó su tercer álbum, “24K Magic”, con el que consolidó todos los logros obtenidos hasta ese entonces. De allí se extrajo el single “That’s What I Like”, que rápidamente hizo cumbre en el número uno del Hot 100 de la revista Billboard.
Han transcurrido ya diez años desde aquel acierto y el artista no ha abandonado nunca los primeros planos, con una estrategia de permanente aporte de grabaciones en colaboración, a las que la gente incorporó en su lista de preferencias apenas eran subidas a las plataformas. Por ejemplo, en 2019 participó junto a Cardi B en el tema “Please Me” y se unió a Ed Sheeran y Chris Stapelton para “Blow”, colaboraciones que lo mantuvieron activo luego de haber realizado una extensa gira de 86 presentaciones por Europa y Estados Unidos, rotulada como 24K Magic World Tour.
Tras una pausa lógica por la pandemia, emprendió un proyecto junto a Anderson Paak bajo la denominación de Silk Sonic, en lo que fue publicitado como una banda que tenía a su frente a ambos músicos. “An Evening with Silk Sonic” se llamó el disco publicado por ese grupo en 2021, que incluía “Leave The Door Open”, un éxito rotundo a la altura de los anteriores impactos del cantante, quien en este caso no tenía pruritos en involucrarse en una propuesta colectiva e insuflar a ese conjunto lo mejor de su talento, sin guardarse nada de lo que tenía para dar.
Del mismo modo se entregó de lleno al dúo con Lady Gaga que integró en 2024 para registrar “Die With A Smile”, una balada que representó uno de los mayores sucesos de ese año junto a otro single firmado por Bruno Mars, “APT.”, esta vez aliado con la cantante de K-pop Rosé. La performance de estos lanzamientos en los rankings de ventas los hizo acreedores de sendos récords y probó que el talento de este autor e intérprete seguía a pleno, cuando habían transcurrido 15 años desde su fulgurante aparición en el panorama de la música internacional, donde se coronó como divo.
Sin embargo, la industria tenía aún una factura para pasarle. Desde “24K Magic” no se había conocido ningún álbum nuevo suyo, y eso parecía imperdonable para una estrella capaz de convertir en oro todo lo que tocaba. No era suficiente con haber protagonizado algunos de los duetos más resonantes durante ese periodo. Se le reclamaba que volviera a timonear la trayectoria en solitario con la que se había destacado en la primera parte de su periplo artístico y que tan fructífera había sido para el negocio durante la transición hacia el consumo de música a través de plataformas online.
Tanta insistencia ha rendido sus frutos con la irrupción de “The Romantic”, el flamante disco que reluce en los diversos formatos desde el viernes pasado y del que todos hablan en el negocio de la música, porque se cifraban en él las mayores expectativas del momento. A los nueve tracks que se despliegan en poco más de media hora, se había anticipado en enero como sencillo “I Just Might”, con un sonido que ofrecía reminiscencias de la disco music. Ahora que el álbum completo está disponible, se empiezan a escuchar quejas acerca de su falta de originalidad. Pero eso ya es harina de otro costal.






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