
Caputo instruyó a los propios a defender una inflación de 35 puntos
Felipe Osman
En el sistema comunicacional libertario, con epicentro en Buenos Aires, pero con terminales en todos los distritos, empezó a recorrer la novedad de que el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, citó a los tuiteros en jefe del esquema para avisarles que este año deberán defender una gestión con credenciales diferentes de la que compitió en octubre de 2025.
Según esas versiones, el oficialismo esperaría una inflación que no baje de los 35 puntos para el año calendario, lo que presupondría, casi inevitablemente, recalibrar una línea discursiva que, más allá de buscar el permanente contrapunto con el kirchnerismo, se asentó fundamentalmente sobre el control del IPC.
Ahora bien, aunque un repunte inflacionario puede lastimar la consideración del Gobierno Nacional ante el electorado, lo cierto es que el impacto más directo, en un año no electoral, será para los gobernadores, que deben administrar las carencias del día a día.
En este momento, la Provincia enfrenta una tensa paritaria con el sindicato docente, que representa el 60 por ciento de los trabajadores estatales. Después del naufragio de tres ofertas -la tercera de las cuales con un porcentaje de recupero por encima de la inflación y desvinculada de la recaudación- el Gobierno resolvió la conciliación obligatoria e intentará salir de negociación con un cuarto ofrecimiento. Tras él, vendrá la negociación con el resto de los empleados públicos.
En un contexto de caída de los ingresos en el que la mitad de las provincias ha solicitado adelanto de coparticipación a la Nación para cubrir gastos corrientes, Córdoba resiste, pero no es una isla.
Los funcionarios del Centro Cívico aseguran que el gobernador ha impartido la orden de retrasar la ejecución de obra pública para mejorar la oferta a la UEPC. No hay precisiones respecto de cuáles frentes de obra serán los que se verán paralizados o ralentizados, pero la obra pública es el principal argumento electoral del cordobesismo. Resignarla sería sintomático.
Más aún si se advierte que la Provincia ha decidido, a partir de la segunda mitad de la gestión, empezar a financiar obras en la capital, donde la aprobación tendría sus niveles más bajos. Representando a casi la mitad del electorado, la capital es condición indispensable (aunque no suficiente) para la sobrevida del cordobesismo más allá de la frontera que marca el 2027.
Al otro lado, los libertarios locales también están aludidos por el rebrote inflacionario que, entre los propios, ya empieza a admitir el ministro de Economía. De hecho, directamente aludidos. Pero con más hándicap en el calendario.
Gabriel Bornoroni, presidente del bloque libertario, abanderado de Karina en Córdoba y ya casi número puesto para la candidatura a la Gobernación, es más que consiente de que las chances de La Libertad Avanza de alcanzar el poder en Córdoba estarán directamente determinadas por el éxito de la gestión económica del Gobierno Nacional, y lejos está de renegar de ello.
Pero quienes primero se desgastan son los oficialismos. Y en Córdoba gobierna el peronismo.


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