
Quiebres en el Concejo reactivan debate por organización de bloques y minorías
Gabriel Marclé
El quiebre del bloque Primero Río Cuarto, tras el pase de los concejales Gabriel Abrile y Ana Laura Vasquetto a La Libertad Avanza —movimiento al que se suma el juecista Pablo Benítez—, volvió a poner en discusión el funcionamiento interno del Concejo Deliberante y, en particular, los límites normativos que rigen la organización de los bloques políticos.
La situación actual expone una tensión entre la dinámica política y el marco institucional vigente. Según lo establecido por la Carta Orgánica Municipal, la conformación de bloques queda fijada al inicio del mandato y no puede ser modificada durante los cuatro años de gestión. En la práctica, esto implica que las alianzas electorales y el reparto de bancas se mantienen sin posibilidad de reconfiguración formal bajo el argumento de respetar el voto de los vecinos, más allá de los movimientos políticos que puedan producirse en el transcurso del período.
A partir de lo ocurrido en los últimos días y de antecedentes similares, distintos sectores comenzaron a plantear la necesidad de revisar ese esquema. La discusión cobra volumen en el marco de los 30 años de vigencia de la Carta Orgánica. Desde el peronismo local algunas voces advierten que el reglamento ha quedado desactualizado frente a una política más fragmentada y dinámica, y señalan que otros ámbitos legislativos, como la Legislatura provincial o el Congreso nacional, contemplan mecanismos más flexibles para la reorganización de bloques. Eso sí, esa parte del peronismo no habla en nombre del Palacio de Mójica.
Las voces que empujan esta discusión provienen del PJ disidente.. La concejal nazarista Leticia Paulizzi planteó en el streaming #TableroAbierto que la normativa vigente no prevé el escenario actual de cuatro fuerzas con representación ni ofrece herramientas claras para administrar la alternancia y la fragmentación. La edil sostuvo que se impone una “renovación” que permita adecuar el funcionamiento del Concejo a la realidad política contemporánea.
En paralelo, la crisis interna de Primero Río Cuarto abrió otro frente de discusión: la definición de las minorías dentro del cuerpo legislativo. Actualmente, ese bloque conserva formalmente el carácter de primera minoría, aunque esa condición comenzó a ser cuestionada por La Fuerza del Imperio del Sur, espacio que desde 2024 cuenta con la misma cantidad de concejales que el de la anterior alianza radical-juecista.
Desde el sector referenciado en Adriana Nazario sostienen que Primero Río Cuarto se encuentra “dividido extraoficialmente”, lo que —afirman— altera la dinámica legislativa. Como respaldo a ese planteo, mencionan votaciones recientes, como la de la licitación de Higiene Urbana o el acuerdo con Aerolíneas, donde ya se evidenciaban fisuras dentro de la bancada que encabezaba Abrile antes de su salida formal.
En ese sentido, la concejal Paulizzi argumentó que su bloque debe ser considerado la primera minoría no solo por la cantidad de bancas, sino por su coherencia política y homogeneidad interna. El planteo introduce un criterio cualitativo en una discusión que, hasta ahora, se regía por parámetros estrictamente numéricos.
Aunque en apariencia pueda tratarse de una disputa simbólica, la definición de la primera minoría tiene implicancias concretas en el funcionamiento del Concejo. De ella dependen la designación de autoridades y la distribución de espacios en las comisiones, dos aspectos clave para la construcción de poder dentro del cuerpo. En ese marco, desde La Fuerza del Imperio del Sur anticiparon que trabajan en un proyecto para formalizar el debate en torno a una eventual reforma del reglamento y establecer criterios más claros.
En términos numéricos, el nuevo escenario deja a La Libertad Avanza con tres bancas de hecho —cuatro si se considera la afinidad del concejal Mario Lamberghini—, mientras que el radicalismo queda reducido a una única representación pura, encarnada en Antonella Nalli, tal como fue ratificado por la dirigencia partidaria tras la reunión de esta semana.
El oficialismo, si bien evita pronunciarse públicamente sobre la controversia, reconoce en privado que se trata de una discusión que deberá abordarse. En paralelo, sigue de cerca el reordenamiento político que dejó la ruptura de Primero Río Cuarto y sus posibles derivaciones, especialmente por su proyección hacia 2028. Para el PJ, darle fuerza al relato libertario en el plano legislativo es tan negativo como lo sería reducir al radicalismo a la mínima representación legislativa: después de todo, una oposición fragmentada aparece como el escenario más funcional al proyecto derrivista ante una eventual reelección.
Avanza la obra de hormigonado en Barrio Fénix
El Gobierno de Río Cuarto avanza con una obra esperada en el barrio Fénix: el hormigonado de la calle Liniers, una intervención clave que comenzó en los últimos días y busca mejorar la transitabilidad, la infraestructura urbana y la calidad de vida de los vecinos del sector.
Durante años, la calle Liniers fue uno de los principales puntos críticos del barrio Fénix, en el sur de Río Cuarto. Las dificultades para circular, especialmente en días de lluvia, formaban parte del reclamo constante de quienes viven y transitan la zona.
Con el inicio del hormigonado, esa realidad empieza a cambiar. La obra representa un avance significativo en materia de infraestructura urbana y marca un antes y un después para el sector, según coinciden vecinos que siguieron de cerca el proceso.
El hormigonado de esta arteria no solo facilitará la circulación vehicular y peatonal, sino que también permitirá una mejor conexión con otras calles del barrio. Además, este tipo de intervención contribuye a optimizar servicios esenciales como la recolección de residuos, el acceso de transporte y la circulación de servicios de emergencia, aspectos clave para el desarrollo cotidiano del barrio.
Desde el municipio destacan que estas obras forman parte de un plan integral de mejoras en distintos puntos de la ciudad, con foco en sectores que históricamente presentaron déficits en infraestructura.
La ejecución de la obra genera expectativas positivas entre los vecinos del barrio Fénix, quienes ven en el hormigonado una oportunidad para mejorar sus condiciones de vida.
La transformación de la calle Liniers no solo impacta en lo funcional, sino también en lo social: favorece la integración urbana, incrementa el valor de las viviendas y potencia el crecimiento de la zona.


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