Daniele lidera una batalla “low-cost”

Sin capacidad para resentir los servicios con asambleas, paros o “quites de colaboración”, el Suoem va directamente el choque de los vecinos, con modestos cortes en distintos puntos de la ciudad. En rigor, el conflicto -que ya lleva tres semanas- aún carece de la masa crítica necesaria.

Provincial 28 de septiembre de 2023 Felipe Osman Felipe Osman
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Por Felipe Osman

Después de casi tres semanas de asambleas constantes, por turnos y reparticiones, y otro puñado de asambleas sectoriales lideradas por el propio Rubén Daniele, el sindicato municipal ha resuelto sacar su descontento a la calle.

Por eso, ayer realizó pequeñas concentraciones en distintos puntos de la ciudad, en la proximidad de cada CPC, cortando avenidas de ingreso y egreso, con la expectativa de generar a los vecinos, por acción, las molestias que ya no puede ocasionarle por omisión.

Es que el Suoem ansía, como nadie, contar con la “complicidad” de los cordobeses. Es la única arma que le queda. Que sean los propios vecinos los que, hastiados, reclamen una resolución del conflicto al Ejecutivo. De hecho, el secretario general del gremio lo revela sin empacho en cada asamblea, desnudando la propia debilidad del gremio.

Según su modus operandi, Daniele siempre amenazó con paralizar el municipio para presionar al Ejecutivo. Ahora que no puede hacerlo, se ve obligado a amenazar con paralizar la ciudad. La pregunto que subyace es: ¿puede?

Un funcionario con responsabilidades ante a los vecinos lo describió muy esquemáticamente: “Antes, si nos trababan la mesa de entrada estábamos complicados. Los reclamos de los vecinos no ingresaban y se empezaba a armar una bola de problemas sin resolver. Hoy, los vecinos hacen un reclamo on-line, ese reclamo se procesa de manera casi automática y se asigna a una cuadrilla. Y si la cuadrilla no está prestando servicios, la orden de trabajo va derecho a una de las empresas privadas. Y listo”.

El ejemplo, que habla del proceso interno que requiere, por caso, cambiar una luminaria apagada, es extensible a muchos otros ámbitos. Sea habilitación de negocios, renovaciones de carnet, pedido de turnos y un enorme etcétera. Los expedientes digitales circulan, no se “traspapelan”. Y los funcionarios -no los empleados- llevan, los tiempos de la gestión, si tienen la pericia para hacerlo.

Sin poder usar las reparticiones como trincheras, el gremio tiene que sacar su reclamo a la calle. Pero temprano sobrevienen nuevos problemas. Generalmente, bajo la forma de preguntas. 

Desde el propio sindicato, las bases le preguntan a sus delegados por qué, si los reclamos que motorizan el conflicto no están vinculados a la paritaria, no se buscó presionar al Ejecutivo antes, cuando se jugaba el todo por el todo en las campañas de junio y julio, cuando era más vulnerable. O cuál es o será el criterio que la conducción fijará para distribuir los contratos que consiga por medio de la protesta. O por qué no se reclama el regreso de las prolongaciones de jornada, mucho más redituables que la 7ma hora. O por qué se sigue convocando a todas las reparticiones con el slogan de recuperarla y se termina acordando por algo distinto.

Son preguntas incómodas. Y cuando no encuentran respuesta, quienes las hacen pierden interés en ponerse al frente de un conflicto que, adivinan, no les traerá aparejada ninguna ventaja.

Ante escenarios como ese, Daniele se inclina por una “guerra de guerrillas”. O más claramente, causar el mayor daño posible empleando la menor cantidad de recursos. No se trata de una elección libre, sino condicionada por las circunstancias.

El Suoem puede, en el mejor de los casos, llevar adelante una gran movilización o dos por el centro de la ciudad. No más que eso. En primer lugar, porque hasta ahora no ha conseguido seducir a los propios. Y en segundo término, porque organizar una movilización de envergadura tiene costos operativos que no son inocuos para un gremio que viene trastabillando en términos económicos al punto de verse forzado a desprenderse de parte de sus bienes.

Afiliados del gremio de larga data aseguran que la clínica y la farmacia del Suoem ya no prestan los mismos servicios que de antaño, y hay una parte no desdeñable de los municipales que usa esos servicios. Ellos agregan otra pregunta, ¿por qué el gremio está mal si lo condujeron siempre los mismos?

Mientras tanto el Ejecutivo, por estos días a cargo de Daniel Passerini, no se inquieta. La paritaria está sellada hasta noviembre. Y el Suoem está, hasta ahora, lejos de convertir su reclamo en un asunto prioritario para el Palacio 6 de Julio.

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