
La oposición espera a Hormaeche en el Concejo
Felipe Osman
La oposición ya afina la puntería para recibir al titular del ente encargado del control de bares, pubs y locales bailables, que se presentará en el Concejo Deliberante para responder preguntas sobre el funcionamiento del organismo y, fundamentalmente, sobre los expedientes administrativos que resolvieron las habilitaciones, controles y clausuras de ‘Wachitas’ y ‘Malibú’, los dos pubs que quedaron en el ojo de la tormenta después del ‘caso Agostina’. El primero, por ser el que regenteaba Soledad Andreani, presunta encubridora de Claudio Barrelier, y el segundo, de carambola, por funcionar como un boliche a pesar de estar habilitado como bar.
Previo a la visita, el director ejecutivo del Ente, Ezequiel Hormaeche, acompañado por el secretario de Gobierno, Rodrigo Fernández, tuvo un round de estudio, con los concejales del oficialismo como sparrigns. La reunión sucedió ayer desde las 18 en el Concejo, y sirvió para poner al bloque PJ en autos respecto de lo que se discutirá hoy. Hubo una sola ausencia: Diego Casado, que juega de líbero, no fue parte.
(Una digresión: en esos momentos Casado estaba transmitiendo su streaming de cada lunes, en el que soltó munición pesada contra el funcionamiento del sistema de fiscalización y control).
Hubo además otra instancia previa. El intendente, Daniel Passerini, hizo algunas declaraciones públicas en la que respaldó a Hormaeche y denunció que el funcionario ha sido víctima de amenazas, presumiblemente por parte de empresarios de la noche que habrían dejado dos casquillos de bala en su escritorio después de una clausura. El asunto ya está en manos del Ministerio Público Fiscal.
Además, desde el Ejecutivo anunciaron que se creará un registro público en el que quedará constancia de las clausuras de que haya sido objeto cada local. Esta modificación a la ordenanza de Habilitaciones se complementará con la creación de una “Unidad Ejecutora Mixta” destinada a auditar las habilitaciones de locales nocturnos.
A ese menú de medidas que ofrece el Ejecutivo, los concejales de la oposición pretenden agregar una auditoría externa sobre el Ente de Fiscalización y Control y la conformación de una comisión investigadora a crearse en el seno del Concejo. Aunque ahora asoma también otra idea: algunos ediles disconformes con el funcionamiento del ENFyC evalúan llevar a debate del recinto su disolución.
El razonamiento es sencillo: el ENFyC se creó para absorber las funciones que antes estaban en cabeza de las oficinas de Fiscalización y Control, Espectáculos Públicos y Habilitación de Negocios. A dos años de su creación -entienden estos concejales- no consiguió ni que los inspectores migraran al ente ni resolver el problema de fondo que le fue confiado. Por lo tanto, probada su inutilidad, tiene que disolverse.
Desde luego, es muy difícil que un proyecto de esa envergadura tenga éxito. Por Carta Orgánica la creación de entes autárquicos necesita una mayoría agravada de dos tercios. Y no menos voluntades hay que juntar para desintegrarlo. Pero esto no debería desmotivarlos. A fin de cuentas, el asunto ha cobrado -afortunadamente- una inobjetable dimensión política, en los términos que ha de ser correctamente entendido el término politizar: “hacer de importancia para la polis”, comprometer a la ciudadanía.
De hecho, la oposición aguardaba el horario de la visita de Hormaeche, finalmente confirmado para las 10 de la mañana, para empezar a organizar una conferencia de prensa que tendrá lugar una vez terminada la exposición. La idea es sostener el asunto en la agenda y dar cuenta a la ciudadanía de las respuestas que el funcionario dé o se rehúse a dar.
No es el único asunto politizado que preocupa al oficialismo en el Concejo. El recinto todavía tiene pendiente tratar una modificación al Estatuto Municipal propuesta por el Ejecutivo para redoblar los controles de antecedentes penales y hasta implementar test anti-narcóticos para los empleados. Otro coletazo del ‘caso Agostina’ por la permanencia de Barrelier como becario a pesar de su prontuario. Y, para sorpresa de nadie, otro punto de tensión con el Suoem, que presiona por nuevos ingresos, ralentizados por el contexto.




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