
Naranjitas, el problema que Passerini ahora exhibe como un activo
Yanina Soria
En una gestión municipal como la de Daniel Passerini que todavía encuentra dificultades para instalar logros de alto impacto en la agenda pública, el ordenamiento del estacionamiento y el fin de los naranjitas tal como se los conocía, asoman como una política palpable, fácilmente perceptible para los vecinos.
A dos meses de iniciado el nuevo Sistema de Estacionamiento Medido Municipal (SEMM), en el Palacio 6 de Julio creen haber transformado un problema histórico de la Capital (que desafió varias administraciones), en uno de los principales activos que ahora tendrá para exhibir en términos de gestión el intendente.
Y aunque la discusión sobre qué hacer con los naranjitas no estuvo inicialmente en el programa de gobierno municipal, la realidad se impuso a fuerza de las crecientes denuncias por extorsión, violencia e inseguridad que reportaban los vecinos de ciertas zonas de la ciudad.
Las quejas se vieron reflejadas en los números en aumento que semanalmente reportaba el propio ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, en torno a las detenciones e intervenciones policiales. El tema se fue complejizando, la oposición recogió el guante y la búsqueda de una solución se impuso como prioritario para el gobierno capitalino.
La discusión pasó primero por la Legislatura donde se aprobó el marco normativo para que luego el Concejo Deliberante pudiera avanzar con un proyecto concreto. La iniciativa del Ejecutivo municipal generó un debate público en el que hasta la Iglesia de Córdoba se pronunció; también, hubo muchas críticas de los concejales no oficialistas que advirtieron sobre los costos del nuevo SEMM, la formalización de nuevos trabajadores y la ampliación de las calles tarifadas.
Aun así, el 26 de mayo el nuevo sistema debutó y hay conformidad en el municipio. Destacan, principalmente, tres cuestiones: la salida de los naranjitas de las calles; la generación de una nueva fuente de ingresos para las arcas municipales y una mayor percepción de orden urbano. Cambios rápidos y visibles -dicen- que permiten construir un relato de gestión basado en la recuperación del control y la organización de la ciudad.
Por eso, más allá del funcionamiento técnico del sistema que se fue ajustando con el correr de los días, la apuesta política de Passerini pasará por transformar un tema que durante años fue sinónimo de conflicto social en un activo propio.
Con la idea de que el municipio pudo intervenir sobre un problema histórico y ofrecer una solución con efectos concretos, el SEMM se convierte en una de las cartas que el oficialismo buscará poner en valor de cara al debate electoral que se viene para el 2027 en la ciudad. Y de allí también podría sacar tajada el ministro Quinteros que empujó, de cierta manera, la discusión y que, con el respaldo del propio gobernador, llevó el tema a la agenda legislativa.
En el Centro Cívico también valoran el nuevo esquema regulado, que anexarán al listado de las “las cosas hechas” en la Capital. Llaryora necesita los votos de la ciudad que concentra el 40 por ciento del electorado para su proyecto reeleccionista y actúa en consonancia a ello, ejecuta un plan de obras y puso a sus ministros a “trabajar en equipo” con el municipio.
En tiempos de tensiones entre el Panal y el Palacio 6 de Julio, desde el passerinismo destacan que el SEMM es todo merito municipal.
Según la información oficial, desde el 26 de mayor hasta el 4 de agosto se registraron 736.384 activaciones de la aplicación; registrando también un crecimiento durante los fines de semana en los polígonos habilitados para los espectáculos públicos de gran convocatoria.






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