
El baño mileista de Llaryora y la propuesta del ganar-ganar
Bettina Marengo
Martín Llaryora viajó a acompañar a su amigo del peronismo de los 90, Diego Santilli, en la jura de su meteórico ascenso a jefe de Gabinete, con la hoja de ruta del acuerdo que busca arrimarle a los Milei para el 2027 y que básicamente promete un ganar-ganar. Lo hará a través del nuevo ministro coordinador, que ayer asumió ante el presidente y su hermana en un marco de acompañamiento político que hacía bastante no se veía para alguna decisión de los libertarios. Catorce gobernadores propios, alineados y/o aliados del gobierno nacional festejaron en el Salón Blanco de la Casa Rosada la salida del amateur Manuel Adorni y la llegada del político del PRO que tiene un millón de amigos.
Fue una buena jornada para el gobernador, que estuvo acompañado por el ministro de Gobierno, Manuel Calvo, y el de Vinculación, Daniel Pastore. Al finalizar el acto de la jura, Karina Milei saludó uno a uno a los mandatarios que acudieron a la invitación de Presidencia. Luego lo hizo Milei. En el sector lateral del salón estuvieron Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Leandro Zdero (Chaco),Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Raúl Jalil (Catamarca) y Jorge Macri, el jefe de gobierno de CABA.
A Llaryora, Milei le dio la mano, siguió adelante, pero luego se volvió para susurrarle algo al oído que dejó conforme al sanfrancisqueño. Fueron veinte segundos que el Panal asegura inquietaron a los libertarios presentes, Gabriel Bornoroni y Laura Rodríguez Machado. En cambio, no asistieron el senador Luis Juez, que estaba en Buenos Aires, ni Rodrigo de Loredo, que también se define amigo de Santilli, con el que compartió en 2025 la penuria de ser ninguneado por Karina como cabeza de lista de diputados nacionales en sus respectivos distritos. La diferencia fue que el hombre del PRO aceptó ir detrás de Espert en la provincia de Buenos Aires.
La tarde fue larga ayer en la helada CABA. Luego de la ceremonia en la Rosada, hubo cotilleo de alta política en la Embajada de los Estados Unidos, organizada por el embajador Peter Lamelas por el aniversario del 4 de julio, día de Independencia de su país. Milei fue el invitado principal. Llaryora también estuvo, para cerrar su primer baño mileista y nacional en mucho tiempo.
En la mirada del cordobesismo, la jugada más lógica con la Nación es “la que le haría ganar las elecciones a los dos dirigentes más populares de Córdoba”, Milei y el gobernador, que se jugarán sus cargos en turnos separados por cinco o seis meses. Un concepto que reconoce que el León sigue muy competitivo en Córdoba pero que a ninguno le sobran votos. “Compartimos electorado y enfrentarnos sería una locura”, dijo una fuente calificada del llaryorismo que asegura que la voluntad del gobierno nacional es que las provincias voten en forma adelantada.
El criterio sobre el que trabaja el Panal es claro: ayudarse mutuamente y no interferir en las necesidades electorales del otro. El arribo de Santilli a la jefatura de Gabinete es visto como una oportunidad porque es la apertura de un canal inmejorable para negociar con los libertarios todo lo que necesitan: fondos, acuerdos institucionales y elecciones. ¿Habrá a cambio votos cordobesistas para eliminar las PASO, como quiere Karina, o para habilitar las listas colectoras en las elecciones de legisladores nacionales que se votan junto con las presidenciales, un tema que se está empezando a hablar con los gobernadores? Este segundo punto no está en el proyecto de reforma política que espera en el Senado de la Nación, pero sería el mecanismo previsto por Santilli para engordar la colecta de Milei en octubre del año que viene.
Todo por verse en un escenario de escasez de votos que impacta y condiciona a todos. El nuevo ministro coordinador tiene un jefe, Karina Milei, que estará más pendiente de él que el propio jefe de Estado. La semana pasada, en la penúltima reunión que organizó con intendentes cordobeses opositores a Llaryora, Santilli le levantó la mano a Bornoroni como el candidato a gobernador libertario y aseguró que La Libertad Avanza va a intentar quedarse con la Gobernación de Córdoba. “Con el Colo venimos trabajando hace mucho y muy bien”, destacaron cerca del diputado nacional.
Para Rodrigo de Loredo no hay muchas vueltas. La variable no es Santilli sino cómo llegue Milei al momento de las definiciones. El radical, que busca la forma de “venderle” a Karina la idea de que es posible ganar con el 50% de los votos la segunda provincia del país, y la más afín al presidente, si se arma un frente opositor con él a la cabeza, espera que la evolución del metro cuadrado del votante defina las cosas. Si Milei llega sobrado para su reelección es un escenario; si llega ajustado es otra.



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