Dólar Oficial
--
Dólar Tarjeta
--
Dólar Blue
--
Dólar MEP
--
Contado c/Liqui
--
Riesgo País
496

Las bisagras de la historia

Aunque en aquel momento nadie sabía que el Indio Solari y Skay iban rumbo a una ruptura de su sociedad, cualquiera que haya asistido 25 años atrás al show de los Redondos en el Kempes podía colegir que los gestos adustos de los músicos no emitían señales prometedoras.
Cultura06 de agosto de 2026J.C. MaraddónJ.C. Maraddón
ilustra-skay-y-el-indio-(1)

El temor apocalíptico vivido antes de atravesar el año dos mil se asentaba en profecías carentes de rigor científico que sugestionaban a las mentalidades permeables a ese tipo de influencias. Pero eso no quita que en aquellas postrimerías del siglo veinte se hayan vivido sensaciones proclives a un cambio de época, más allá de que estuviera claro que sólo se trataba de pasar de un número a otro, operación arbitraria sin ninguna otra implicancia natural. Las prevenciones que produjo el Y2K, por un probable error en las computadoras al entrar en el nuevo milenio, resultaron infundadas al resolverse el problema.

Una vez superada la barrera imaginaria, la gente advirtió que nada había variado y que las cosas seguían su curso normal sin darse por enteradas de que el 99 había dejado paso al 00. Todos los procesos que dependían de soportes digitales y virtuales mantuvieron su correcto funcionamiento, evidenciando que la ciencia había superado un nuevo obstáculo y que el futuro se presentaba como una lógica continuidad del presente. Sin embargo, la resaca por aquella ola de malos presagios se extendió en el tiempo y contagió con su pesimismo el espíritu de la época, a pesar de que los avances tecnológicos parecían contrariar esa negatividad.

Cuando en septiembre de 2001 una serie de atentados se abatió sobre objetivos estratégicos estadounidenses, el miedo derivó en pánico y los discursos sobre el fin de la civilización cobraron una virulencia siniestra. Por supuesto, esta vez había un motivo concreto para alarmarse y el planeta entero entró en una fase de desconcierto generalizado. Para colmo, Argentina experimentó en diciembre de ese mismo año un sacudón económico, social y político que determinó la salida anticipada del presidente Fernando de la Rúa y el inicio de una etapa de caóticas semanas en las que la situación no encontraba calma.

A grandes rasgos, ese era el contexto que rodeaba el devenir de aquel 2001, en el que algunas de las peores pesadillas empezaban a hacerse realidad, con la consecuente puesta en duda de aquella utopía del progreso infinito. Y en la ciudad de Córdoba también se padecían los remezones de la crisis, cuyos síntomas se manifestaban en una permanente agitación sindical y en una interrupción periódica de los servicios públicos. El descreimiento con respecto a la clase política resquebrajaba los cimientos de las instituciones democráticas y los ciudadanos parecían dispuestos a exigir en la calle que se respetaran sus derechos.

Ese ambiente de desamparo y ausencia de perspectivas tenía que encontrar su reflejo en la producción cultural, que bien podía ofrecerse como válvula de escape o como canal para la protesta. En el 2000, Patricio Rey y sus Redonidtos de Ricota había publicado su décimo disco, donde se transmitía un mensaje sombrío y desesperanzador, acorde a lo que se respiraba entre el común de las personas. Desde hacía tiempo, la banda acarreaba multitudes que muchas veces se salían de cauce y, por ese motivo, se le complicaba la organización de recitales a los que ninguna ciudad aceptaba alojar.

Fue el intendente cordobés de entonces, Germán Kammerath, en reunión con la Negra Poli (manager del grupo) y el guitarrista Skay Beilinson, quien finalmente acordó autorizar la realización del espectáculo en el estadio que hoy se denomina Mario Alberto Kempes. El sábado 4 de agosto de 2001, en un día templado que registró una máxima de 20 grados, alrededor de 40 mil personas asistieron al concierto de los Redondos, sin saber que iba a ser último que ofrecería esa legendaria formación, porque apenas tres meses después se iba a anunciar de forma oficial el fin de su carrera, decisión que no iba a tener retorno.

Por más que en aquel momento nadie sabía que el Indio Solari y Skay iban rumbo a una ruptura de su sociedad, cualquiera que haya asistido esa noche al show podía colegir que los gestos adustos y la parquedad de los músicos no emitían señales prometedoras. Y los fanáticos, imbuidos del desaliento que reinaba entre los jóvenes, cantaban las canciones a coro con voces desgarradoras, que en su resonar anticipaban lo que iban a ser los reclamos callejeros de miles de individuos defraudados, cuya inquietud se resumiría en aquel emblemático “que se vayan todos”.

Pero los que se terminaron yendo hace 25 años fueron los Redonditos de Ricota. Y con ellos también empezó a caducar la ilusión de que el rock no iba a morir nunca, como alguna vez sentenció Neil Young. A pocas semanas del fallecimiento del Indio Solari y ante un panorama distópico como el que atravesamos, aquella fantasmal velada en el Kempes agiganta su recuerdo como prueba de que la emoción vence al tiempo. Y como testimonio de una bisagra histórica que, en vez de facilitar la apertura de las puertas hacia un mañana venturoso, parece haber contribuido a cerrarlas con ímpetu.

Te puede interesar
Ilustración-Abalos-Jueves-13-de-Agosto

Los amaneceres de los anocheceres

Gabriel Ábalos
Cultura13 de agosto de 2026
Las películas y sus discursos demarcan la leyenda y lo real de nuestras vidas. Lo mágico y lo brutal, como en los sueños, son parte de un dispositivo para mirar este tiempo agobiante, a la espera de su fin.
ilustra-ariana-grande

El agobio de la locura general

J.C. Maraddón
Cultura13 de agosto de 2026
Bastó que Ariana Grande exhibiera hace pocos días su delgadez en el video de la canción “Petal”, que integra su flamante disco de igual nombre, para que arreciaran los comentarios insultantes sobre su aspecto físico, con una insistencia que parece haber colmado el vaso. 
13---08-cosquin

Cosquín apuesta fuerte: la cultura como motor de un proyecto político y económico

Página especial
Cultura13 de agosto de 2026
Cosquín no improvisa. Detrás de cada anuncio de un show multitudinario hay una decisión de gestión que excede lo artístico: convertir a la ciudad en la capital cultural de Latinoamérica es, para el gobierno municipal que conduce Raúl Cardinali, un proyecto político y económico de largo aliento, no una sucesión de eventos aislados.
ilustra-fader-y-cuadros

Caras y Caretas Cordobesas

Víctor Ramés
Cultura12 de agosto de 2026
En su segunda muestra en la “Asociación Amigos del Arte”, en octubre de 1925, Fader participó de una colectiva en la que presentó sólo tres obras. También exponía Emilio Pettoruti, y ambos pintores tuvieron un roce basado en sus estilos tan opuestos.
ilustra-pinti-el-elegido-y-zelig

La virtud del arribismo

J.C. Maraddón
Cultura11 de agosto de 2026
Con la obra “El enviado”, el actor cordobés Alejandro Orlando suma su nombre a la lista de los que revisan la historia argentina desde el humor, a través de la puesta que tuvo su debut en la sala La Llave de la avenida Gauss, donde habrá funciones todos los viernes de agosto. 
Lo más visto
bornoroni

Bornoroni en Punilla, zona complicada para el peronismo

Gabriela Yalangozian
Provincial13 de agosto de 2026
El diputado y jefe de la LLA en la provincia recorrerá este viernes La Falda, Valle Hermoso, Cosquín, San Roque y Carlos Paz. El encuentro llega luego de que el fin de semana, intendentes de la UCR se reunieran a ordenar el partido en Punilla y días después que el peronismo hicieran lo propio para avanzar en la estrategia electoral del año próximo.
bandera-ucr

UCR Córdoba: horas decisivas y alianzas al filo del cierre

Carolina Biedermann
Provincial13 de agosto de 2026
Hoy la UCR llega al primer “deadline”. Según el calendario electoral, este jueves vence el plazo para la presentación de alianzas de cara a la interna partidaria y, lejos de un acuerdo de unidad, el radicalismo se encamina a una elección con dos grandes esquemas en competencia.