
El intento de crear nuevas universidades pierde de vista dónde están los problemas reales de la educación. Todos buscan un nicho de empleo público mirando a la próxima elección.
Solo, derrotó a la aceitada estructura del PJ y puso en retroceso a la marca Juntos por el Cambio. Con un voto homogéneo y transversal, en capital y en el interior. Sin aparato. Y casi sin campaña. Redefinió el esquema de coordenadas. Despejó una incógnita, y abrió miles.
Provincial 14 de agosto de 2023Por Felipe Osman
Quién intente explicar el fenómeno Milei ubicando al economista en el extremo derecho de un esquema de coordenadas está condenado al error. Su arrasador resultado no se puede interpretar de esa manera. Su éxito electoral fue transversal, y no se nutrió solo de votos anti-peronistas.
En Córdoba, ganó 20 de los 26 departamentos, incluyendo los más importantes, como Capital, Colón, San Justo, Río Cuarto y General San Martín. Sólo 6 no se pintaron de violeta. El oficialismo provincial apenas retuvo San Alberto, Pocho, Minas, Cruz del Eje, Tulumba y Sobremonte. Y en la capital, casi no hubo seccionales en las que el libertario no ganara varios sub-circuitos.
A nivel nacional, Milei ganó en 16 de las 24 provincias. Entre ellas, Córdoba, Mendoza y Santa Fe. Juntos por el Cambio apenas ganó Capital Federal, Entre Ríos y Corrientes, y el oficialismo nacional, Buenos Aires, Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Tucumán. Todo el resto se pintó con los colores de La Libertad Avanza.
El voto de Milei, por tanto, no se ancla en un único estrato social, ni encuentra respaldo en una determinada economía regional, ni crece sólo entre los cultores de una ideología. El voto de Milei no se grafica desplazando el eje de las abscisas, sino el de las ordenadas. Es transversal. No manifiesta la oposición a una posición, sino al conjunto. Milei va por el sistema, al que caracteriza como “casta”. Y le acaba de asestar un golpe tremendo.
Sobre el inicio de la jornada de ayer, desde La Libertad Avanza confesaban sin demasiado empacho que nadie estaba al frente del operativo de fiscalización. Y mucho antes de eso ya se sabía que los fiscales no le alcanzaban siquiera para que hubiera uno de ellos en cada establecimiento. Una fuerza que no está en condiciones de fiscalizar una elección acaba de quedar en las puertas de hacerse con el control de un país.
En Córdoba, Milei ganó con el 33,6 por ciento de los votos, imponiéndose sobre el descomunal aparato del oficialismo provincial, que venía de ganar dos elecciones en menos de un mes y se quedó a más de 120.000 votos del libertario, con el 27,5 por ciento. Juntos por el Cambio, que apenas alcanzó el 25 por ciento, vio a su histórica tracción electoral cordobesa en citas nacionales escurrirse entre sus manos para ir hacia el molino de La Libertad Avanza.
Ni la estructura del PJ, ni la marca que forjó la alianza UCR-PRO, sirvieron para contener el tsunami de votos que ayer puso nombre y apellido a quien quiere ungir como encargado de resetear el sistema.
Milei ganó solo. Sin estructura. Sin candidatos. Sin fiscales. Con pocos recursos y tras una seguidilla derrotas en elecciones provinciales y municipales que no hicieron la más mínima mella en su imagen.
Con escasos, o en cualquier caso, aún no conocidos condicionamientos, acaba de amasar un asombroso poder.
Al tomar la palabra, al filo de la medianoche, habló en un tono estridente para cualquiera, aunque cauto para sus estándares. No sólo habló del “fin” del kirchnerismo, sino de la “casta”. Y contó entre ellos “a los de buenos y a los de malos modales”, en clara alusión al Juntos por el Cambio y el kirchnerismo. Agregó “somos la única oposición” y “una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre”.
Recordó que su fuerza fue la única que presentó un plan de gobierno concreto sobre el inicio de la campaña. Y calificó a la justicia social como una “aberración”.
El próximo paso, se supone, será comenzar a mostrar un equipo de trabajo. Algo que ofrezca alguna certeza entre el mar de dudas que abrió el resultado de ayer. Entre su equipo económico se cuentan algunas figuras recordadas de la historia reciente argentina, como Carlos Rodríguez y Roque Fernández, y otras con menos pasado, como Diana Mondino y Emilio Ocampo.
Entre los desasosegados que dejó el escrutinio provisorio ninguno terminaba de ensayar una explicación demasiado rigurosa para lo sucedido. Lo que sí admitían todos es que el sistema político había subestimado a Milei. O mejor aún, al electorado.
El oficialismo puso al frente de su boleta a un ministro de Economía con números de catástrofe. Y Juntos por el Cambio no ofreció ningún refresh real a su oferta electoral. Milei se sirvió de los votos de ambos lados de la grieta. Cambio el eje de la división argentina, que ahora es entre un sistema o su ausencia.
El intento de crear nuevas universidades pierde de vista dónde están los problemas reales de la educación. Todos buscan un nicho de empleo público mirando a la próxima elección.
Cruces entre La Militante y el delasotismo massista por los bandos elegidos en la carrera hacia las presidenciales. Con Adriana Nazario afirmando su trabajo en la campaña de Juan Schiaretti, los aliados con UxP habrían amenazado con cascotearle la candidatura municipal.
El candidato presidencial estuvo en Rosario ayer, donde arañó cinco puntos en las PASO, y volverá a CABA en octubre a un desayuno de la Mediterránea. La Provincia custodia el voto en Córdoba: ayer cerró tema paritarias con pago extra de 30 mil para activos y de 24 mil para jubilados.
Igual que la diputada Natalia de la Sota, Alejandro “Topo” Rodríguez, adelantó posición frente a una eventual segunda vuelta. Se desalambra el apoyo a Schiaretti.