
Caras y Caretas Cordobesas
Víctor Ramés
Corta visita del príncipe Humberto (Cuarta parte)
Del uniforme para dentro, la figura del Principe Humberto era bastante desconocida, aun cuando publicaciones más aficionadas a la vida de los ricos describieron sus estudios, su formación militar, académica, deportiva y en idiomas. Cinco años después de su visita Sudamericana, fue objeto de un atentado antifascista, y al siguiente se casó con María José de Bélgica. Tuvieron cuatro hijos, un varón y tres mujeres, a lo largo de catorce años de escasa felicidad entre los esposos. Era difícil conciliar dos personalidades tan diferentes. De los dos, sin duda María José era la única que poseía verdadero carácter. Para empezar, la princesa detestaba al fascismo y también al nazismo y se afirma que conspiró a espaldas de la casa de Saboya para derrocar a Mussolini, a quien consideraba un bufón.
Tanto el rey Víctor Manuel como el príncipe heredero apoyaban al jefe fascista, aunque había entre este y la familia real una tensa relación. Se sabe que Il Duce había hecho recopilar un expediente sobre la vida privada de Humberto, para usarlo como chantaje, pues corría la voz de que el príncipe era muy afecto a los jóvenes y atléticos oficiales del ejército italiano. María José, por su parte, vivió separada de él, aunque sin admitir la posibilidad de un divorcio, a la espera de ascender al trono. Suele citarse una frase de Hitler que expresaba el desprecio por el monarca y su heredero, donde afirmaba sobre María José: “Esta mujer es el único hombre auténtico de la casa de Saboya”.
Desde mediados de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, la estrella de Il Duce comenzó a apagarse, hasta que, en abril de 1945, próxima a la victoria de los Aliados, Mussolini fue descubierto por partisanos comunistas mientras intentaba huir, detenido y fusilado junto a su amante Clara Petacci. Sus cuerpos fueron exhibidos y profanados en una plaza pública de Milán.
Al año siguiente, el rey Víctor Manuel abdicó, viendo llegar nubarrones cercanos. Humberto ascendió al trono de Italia a los 42 años, acariciando lo que debía ser el cénit de su vida. La verdad resultó decepcionante. Cuando los nuevos monarcas apenas llevaban 33 días de reinado, se aprobó en Italia un referéndum con los votos del pueblo que eliminó la monarquía en el país. Despojada de su corona, la familia real debió abandonar Italia para exiliarse en Suiza y nunca regresar.
Corresponde un epílogo cordobés para concluir este periplo desde la visita del príncipe veinteañero a Córdoba, en 1924. De los cuatro retoños de la pareja de Humberto y María José, la hija menor, la bellísima María Beatriz de Saboya (a quien se le atribuía una vida fiestera, noches de alcohol y de alcobas) conoció en 1968, en Ginebra, al abogado y diplomático cordobés Luis Rafael Reyna-Corvalán y Dillon. Se casaron por el rito civil en 1970, en Ciudad Juárez, México. Un año más tarde contrajeron matrimonio por la Iglesia en Córdoba, donde residieron unos años. La madre de la princesa, la “reina sin corona” María José, vino de visita a la Docta en 1987, donde permaneció varios días sin que su presencia despertase revuelo ni protocolo alguno. El rey Humberto había fallecido en 1983. La pareja de Reyna Corvalán y la princesa María Beatriz se disolvió en 1998, y en 1999, el diplomático cordobés fue encontrado muerto en su casa de Cuernavaca, desnudo y con visibles huellas de asfixia por ahorcamiento. Un amante suyo habría sido su verdugo. María Beatriz no viajó a México para el funeral.
La reina María José, por su parte, falleció en 2001 en Ginebra, con 94 años.






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