
PJ y oposición se cruzaron en una sesión de pirotecnia pura
Yanina Soria
La Legislatura de Córdoba sesionó ayer y, tal como sucede en cada encuentro, hubo cruces entre el oficialismo y la oposición. En esta, en particular, la tensión escaló un poco tras los días complicados que tuvo el peronismo provincial por el femicidio de Agostina Vega y las esquirlas políticas del caso Barrelier.
El recinto que, naturalmente, suele convertirse en una caja de resonancia, fue el escenario que aprovecharon los bloques no oficialistas para hablar y hacer ruido con lo que, precisamente, el oficialismo busca aplacar.
Por eso, la mayoría de los proyectos consignados en el temario tuvieran o no que ver con el único tema que copó la agenda pública durante los últimos días, fueron motivo para que los legisladores opositores interpelaran al oficialismo. Por el supuesto mal desempeño del ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros a quien le vienen pidiendo la renuncia; por las conexiones políticas del femicida y la arbitrariedad y falta de control en el ingreso de los cargos públicos; y por el procedimiento judicial de los fiscales Iván Rodríguez y Raúl Garzón a quienes apuntan por actuar en protección del poder político de Córdoba. Sin embargo, nada prosperó. Todo quedó en cruces y chisporroteos verbales. Pura pirotecnia.
Pues el llaryorismo que allá por diciembre del 2023 debutó en la Legislatura siendo minoría, rápidamente encontró aliados funcionales a los intereses del gobernador Martín Llaryora. Desde entonces, el recinto dejó de ser un lugar de riesgo para Hacemos Unidos que, una vez construida esa mayoría, avanzó con cambios en el Reglamento Interno modificando los pedidos sobre tablas y el tiempo en el uso de palabra de los legisladores. Esos famosos cinco minutos que ayer derivaron en nuevos cruces y “denuncias” de censura por parte de los opositores.
Por ejemplo, cuando la titular del cuerpo, la vicegobernadora Myriam Prunotto, le cerró el micrófono a la juecista Nancy Almada por “irse” del tema que se estaba tratando en ese momento.
Por el lado de Hacemos, el presidente del bloque, Facundo Torres, fue quien recogió el guante y contestó a cada una de las intervenciones de los opositores.
Arrancó reflexionando, en tono provocador, sobre el rol general que tienen los legisladores: “Quizá al ser oficialista es un poco más fácil, porque tenemos responsabilidad de gestión, porque nuestra función es acompañar al gobierno provincial para que pueda plasmar las políticas públicas, y quizá la oposición aquí tiene una duda sobre qué legislador tiene o puede llegar a ser”, dijo. “Un legislador que trate de enriquecer los proyectos, que marque errores, que le duela el error de un gobierno que toma decisiones todo el tiempo”, se preguntó. “O quizá otro tipo de legislador como el que por ahí escuchamos en esta Cámara. Que están todo el tiempo marcando el error ajeno, tratando de que la gestión no vaya por buen puerto, pensando quizá todo el tiempo en una campaña, en las elecciones, tratando de conseguir la adhesión de la gente para que algún día los elijan”. Y luego, los acusó de hacer “un carancheo constante”.
Uno de los que les contestó fue el radical Miguel Nicolás planteando la dificultad de no tratar en el recinto “los temas y las realidades que están pasando en Córdoba.
A su turno, la presidenta del Interbloque opositor, Alejandra Ferrero, también respondió con vehemencia: “los legisladores de la oposición no cubrimos delincuentes, ni formamos parte de un entramado corrupto. Durante 30 años el peronismo, sin prisa, pero sin pausa, miró hacia otro lado. Fue haciendo favores y luego cobró por ellos; toleró redes y mafias, y después se benefició de ellos. Durante años privilegió lealtad de punteros por sobre la ley. Háganse responsables de las mafias que han domesticado”.
Por su parte, el juecista Walter Nostrala reprochó el cierre de micrófono a su par Alamada y le pidió al peronismo “no tener miedo” y dejar hablar “esto es un Legislatura”. En tanto que la legisladora de la Izquierda, Noelia Agüero, repitió cada vez que pudo el pedido opositor de renuncia al ministro Quinteros y el avance con el pedido de jury para los dos fiscales.
La sesión dio también para un “acting” protagonizado por el presidente del bloque radical, Matias Gvozdenovich. En sus cinco minutos de uso de la palabra, teléfono en mano, el ex intendente actuó una conversación con el gobernador Llaryora a quien le reprochaba la demora en los nombramientos de los jueces de paz.


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