
Juez se reserva la Capital para sostener proyecto de unidad
Yanina Soria
En los mil y un escenarios barajados por el oficialismo cordobés sobre cómo podría terminar de configurarse el frente opositor para el ´27, Luis Juez candidato a intendente de la ciudad de Córdoba, es la probabilidad menos imaginada. Al menos hasta acá.
Sin embargo, el senador nacional que hace de la imprevisibilidad un capital político y que siempre encuentra la manera de ocupar el centro de la escena (aun cuando muchos lo dan por terminado), volvió a sorprender con una afirmación: “Si Gabriel (Bornoroni) tiene que ser el candidato a gobernador y lo tengo que acompañar, lo acompaño. Si tengo que ser candidato a intendente, voy”. ¡Chan!, se escuchó entre propios y extraños.
Claro, la declaración no pasó desapercibida en un cordobesismo que trabaja 24/7 en una de las cosas que mejor le sale, dividir a la oposición. A río revuelto, ganancia de pescadores, dicen y los avala el historial de los últimos triunfos. En la oposición también lo tienen en claro, al menos en esa porción de no oficialistas que declaran real hambre de poder y vocación de ganar, saben que sus posibilidades sólo crecen en la unidad. Pero está difícil.
En el Panal juegan con las vanidades de los protagonistas y apuestan a que terminen pesando más que cualquier declaración de amor entre los posibles aliados.
Sin embargo, Juez se muestra distinto. Jura y perjura que hará todo lo que sea necesario para terminar con los 28 años de peronismo en el poder provincial. Ese parece ser su objetivo primero, esta vez. Y dice que, si eso incluye relegar el cuarto intento para ser gobernador, irá por la Municipalidad de Córdoba entonces. Una manifestación que podría interpretarse como gesto de flexibilidad para ordenar la estrategia electoral de la oposición y complicar, quizá, la del cordobesismo.
Sucede que en ese supuesto esquema coordinado opositor para evitar superposiciones en las postulaciones no está claro que lugar quedaría reservado para el tercer actor de esta novela: ¿a dónde entra Rodrigo De Loredo?
Desde que concluyó su mandato en la Cámara Baja, el radical trabaja públicamente en su proyecto provincial; manifestó su vocación de ser gobernador y dijo que -esta vez- le toca encabezar. Poque mide mejor que sus dos contrincantes internos, porque dice contar con la territorialidad y la estructura del centenario partido y porque en el ´23 le cedió el lugar justamente al senador. Este turno, le vale.
No opinan lo mismo del otro lado. Al tándem Juez-Bornoroni no le cae simpático el condicionamiento con el que el ex diputado boina blanca quiere sentarse en la mesa. Así y todo, aunque el líder del Frente Cívico y el libertario destaquen la sinergia de trabajo entre ambos espacios, construir confianza mutua es el desafío al que se enfrentan todos los días. Por más asados que coman cada semana.
Sobre todo, cuando desde la Nación llegan señales que pueden ser interpretadas como ambiguas: la buena sintonía institucional pero también política que presumen desde el cordobesismo a partir de la llegada de Diego Santilli al gabinete, reaviva el fantasma del pacto (Macri-Schiaretti) que tan mal le hizo a los aliados locales.
Todas esas circunstancias cruzan al frente opositor en este momento, cuál será el desenlace, es la gran incógnita. ¿Habrá unidad? ¿El frente opositor se partirá en dos, en tres?
Sin embargo, cuando las definiciones parecen muy lejanas todavía, Juez se reserva la Capital por si las dudas. Dispara primero y después explica.
“Yo no soy un vanidoso, no tengo edad, ni tiempo, ni ganas. Yo soy un convencido de que hay que terminar con este derrotero de corrupción, después me toca donde me toca, no soy un boludo también sé pelear. Me he peleado con todo el mundo. Si Gabriel tiene que ser el candidato a gobernador y me toca acompañar, lo acompaño. Si tengo que ser el intendente, me dicen que tenemos que ir porque ponen la elección de Córdoba Capital junto con la de gobernador. ¿Qué querés que sea candidato a intendente? Voy, me meto de vuelta a caminar los barrios”, disparó.
Y no sólo eso. Ante la fantasía de un posible escenario de competición contra su ex socio y ex amigo, Juan Pablo Quinteros, actual ministro de Seguridad del cordobesismo, Juez arremetió con todo.
“Ni arranca… ¿nos merecemos los cordobeses que para instalar un candidato a intendente tengamos un guaso que no puede resolver un puto problema en materia de seguridad’…Juan Pablo es un chanta, ni siquiera se preparó…Juan Pablo te habla de todos los temas, te habla con lenguaje coloquial, se ríe, es simpático, nunca choca, nunca confronta y Llaryora no lo sabe hacer y no tiene ningún tipo que lo haga, y en el peronismo todos los que le disputan ese lugar, Juan Pablo les ha sacado una larga ventaja”, agregó metiendo el dedo también en la interna oficialista. Pues, la posibilidad de que un extra partidario como Quinteros pueda ser quien pueda pelee en nombre de Hacemos Unidos la sucesión de Daniel Passerini, es un trago que indigesta a más de uno hoy en el PJ.


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