
Infantino en jaque, Tapia apoya

A menos de un mes de la finalización de la Copa del Mundo 2026, el revuelo que hay en FIFA por la posibilidad latente de que el fastuoso Giani Infantino deje la presidencia del ente madre del fútbol argentino y otros rumores desestabilizadores no dejan en paz a la pelota. Los entretelones políticos, los proyectos de negocios (más aún) para alimentar la industria de la pelota y las alianzas estratégicas por debajo de la mesa, mantienen en vilo al planeta fútbol, con una mirada al futuro que puede cambiar el Status Quo para siempre. Y eso que hace apenas un mes, Argentina le ganaba heroicamente a Inglaterra en el estadio Mercedez Benz de Atlanta, todo era una fiesta, aunque ahora el giro en torno a FIFA es otro.
Y como si fuera protagonista, el presidente de AFA Claudio Tapia aparece en escena, fiel a su estilo casi imperturbable, dando apoyo a Infantino cuando el resto del ecosistema pide su renuncia, por angurriento. Así es el “Chiqui”, el subcampeonato le dio otro tipo de poder sobre las masas críticas, más allá de las especulaciones y las conspiraciones sobre lo acontecido en la final del mundial ante España, en New Jersey.
Del revuelo se conoce casi todo: sin dejar enfriar el final del mundial, Infantino propuso a los cinco días la posibilidad de privatizar e incorporar el capital extranjero en las acciones de FIFA, garantizando ingresos por 4200 Millones de dólares, a su vez aumentando premios y cánones para las selecciones nacionales para llegar a 23 millones anuales a partir de 2028. La Filial comercial iba a ser FFE (FIFA Forward Enterprise), quien tendría a cargo la explotación comercial de la marca, los derechos de TV y hasta la venta de las entradas, luego de lo que fue la expansión económica del Mundial 2026, con entradas que superaban los 12 mil dólares y con canchas casi siempre llenas, sin importar si era Cabo Verde – Arabia Saudita o Uzbekistán-República Democrática del Congo.
Lo curioso fue el silencio o el apoyo tácito de CONMEBOL, que contrasta con el repudio general de Europa (UEFA), CONCACAF (Centro América y Norte) y Asia (AFC). Claro, sin el apoyo de UEFA y con amenazas de renuncia, el boicot tuvo efecto e Infantino no tuvo más remedio que dejar atrás el proyecto. Encima, al otro día se conoció la dimisión de Carlos Cordeira, su asesor principal en la estructura, razón de sobra para poner freno a la llegada de inversores privados a FIFA
Sin embargo, Alejandro Domínguez, titular de Conmebol, manifestó estar “alerta” y “preocupación" por las últimas iniciativas comerciales de la FIFA, sin recurrir al diálogo ni a los mecanismos institucionales previstos" por el propio organismo, al tiempo que llamó a respetar los "mecanismos institucionales" para elegir al nuevo titular del ente deportivo global. Claro, desde Europa aprovecharon la movida para buscar la salida de Infantino, de hecho las federaciones de Gales, Croacia y Serbia ya manifestaron su voluntad contraria a que sea reelecto en 2028.
¿Y AFA? Atención. Tapia siempre díscolo y sin recelos, sin temblar su pulso, declaró su apoyo al titular del ente rector del fútbol. Desde lo canales oficiales publicaron un enfático respaldo: “"Nos dirigimos a usted querido Presidente, y por su digno intermedio a la directiva de la FIFA, a manifestar nuestro respaldo con la gestión realizada durante los últimos 10 años, que tuvo como grandes ejes el desarrollo del fútbol en todo el mundo y la solidez institucional basada en un modelo de gobernanza claro, estable y transparente".
Siempre así Tapia. Mientras Infantino negociaba con Marruecos la posibilidad de que tengan en Casablanca la final del mundial 2030 a cambio del soporte de la Federación Africana, miraba de reojo a Sudamérica con sus 10 votos para avanzar con su plan. ¿Qué incluía? Que en el próximo mundial, en celebración del aniversario por los 100 años de los mundiales, que en la próxima copa tanto, Uruguay, Argentina y Paraguay no solo alberguen el partido inaugural sino toda una fase de grupo. Tentador.
Ahora, ¿Tapia se encolumna con Infantino en marco de alguna queja o represalia? Claro está que luego de la final del mundial y la decisión de no declarar en zona mixta abre un interrogante que hoy no tiene explicación. Más allá de los complots y las teorías conspiranóicas, al estilo la final del mundial en Italia ’90 con Julio Humberto Grondona bien callado ante el penal inexistente cobrado por el mexicano Codesal Menéndez, hay un inevitable paralelismo entre ambas copas. Lionel Messi volvió a recibirse como embajador del fútbol mundial a los 39 años y ese parece ser el gran argumento del “Chiqui” para seguir luchando por el poder en FIFA, incluso enfrentando a los gigantes europeos. ¿Qué saldrá de esa tregua o alianza entre AFA y FIFA? Nos vemos en 2030…





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