Origen de la Guerrilla en la Argentina.

Nacional 09 de noviembre de 2023 Daniel Alvarez Soza
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Jorge Masetti , lider del EGP y Ernesto "Che"Guevara.

Cuarta Parte (4/ 4)

     El Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP).

      En 1964, en el inicio guerrillero local de corte guevarista estuvo el EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo), cuya jefatura se le atribuye al “Comandante Segundo”, Jorge Ricardo Masetti, argentino radicado en Cuba, agente rentado de Castro, quien ingresó a la Argentina por la frontera con Bolivia en el año 1959, y en las inmediaciones del río Bermejo. Algunos suponen que el alias era un apodo tomado de Don Segundo Sombra, el clásico personaje literario de Ricardo Güiraldes. Ciro Bustos ha aclarado definitivamente que sólo implicaba un orden jerárquico: 

         “Masetti dijo que desde ahora su nombre sería “Segundo”, derivado del hecho de ser el segundo al mando en toda la operación, hasta que el Che llegara a la base y asumiera el mando

      En consonancia con lo expuesto, es que la prensa de la época informaba de la acción guerrillera en el norte del país, agregando a la noticia ciertos elementos cubano-revolucionarios: “Un suceso fue el ingreso en 1964 a la provincia de Salta, vía La Habana, del guerrillero Jorge Masetti, lugarteniente de Ernesto Guevara, con  su Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), integrado entre otros, por docenas de guerrilleros argentinos y  oficiales cubanos…”

    “Esta decisión de Fidel Castro de invadir la Argentina a través de guerrilleros, debilitó al gobierno de Arturo Illia y alentó a los militares golpistas para el futuro” (1). 

     Carlos Manuel Acuña, en su libro: “Por amor al odio. La tragedia de la subversión en la Argentina”, nos reproduce una conversación sostenida entre el Che Guevara y Masetti, la cual aborda la estrategia revolucionaria que habría de adoptarse, tanto en Bolivia como en la Argentina: “habrá que cruzar la frontera, aferrarse al terreno, ampliar la presencia hacia otras zonas argentinas, hacerse notar en Jujuy, Santiago de Estero, Tucumán…vos tenés por delante una misión de particular importancia… ¡nada menos que invadir la República Argentina, para crear al campesinado, crear un foco y catapultarse a los primeros lugares de este nuevo mundo que estamos haciendo!...Yo siempre estaré informado de todo lo que suceda, de tus progresos y necesidades (…) y en esta etapa tendrás alguna ayuda del Partido Comunista Boliviano”.

    Con respecto a esto, el autor nos agrega: “En esa condiciones, con una frontera superada, al frente de campesinos y mineros bolivianos que se sumarían, él mismo, el Che en persona, vendría a dirigir la nueva fase de las operaciones para instalar luego en la Argentina el foco principal que provocaría el gran incendio y permitiría alcanzar a Buenos Aires en medio de los vítores y los justicieros” (2).

    El Che Guevara nunca se incorporó al Ejército Guerrillero del Pueblo. En cambio, quien si fue parte, desde su comienzo y hasta el final, fue Abelardo Colomé Ibarra, “Furry”, oficial cubano, junto con otros guerrilleros de igual procedencia. Uno de ellos, Alberto Castellanos, quien aparecería con el alías Raúl Moisés Dávila Sueyro, de supuesta nacionalidad peruana. Desde Bolivia cooperaba Mbili-Papi-Ricardo, José María Martínez Tamayo, comandante del Ejército cubano, quien murió en 1967 combatiendo en la guerrilla de Guevara. También, por cierto, Hermes Peña, guardaespaldas del Che, quien conforme a los testimonios se  desempeñaba como jefe alterno de Masetti y murió en la Selva salteña.

    “De estos oficiales cubanos, destaca Colomé Ibarra, el cual era entonces  comandante, el grado más alto del ejército castrista. Jon Lee Anderson ha establecido que el Che planeó la operación en La Habana, desde una residencia secreta, y que:

     “Otro visitante asiduo a la casa clandestina era Abelardo Colomé Ibarra, alias “Peludo”, nada menos que el jefe de policía de La Habana. También el viajaría con los argentinos como comandante de la base de retaguardia a cargo de las comunicaciones con Cuba” (3).

     En lo que al fundador de este Movimiento “El Comandante Segundo” (Jorge Ricardo Masetti), Juan Gasparini nos dice: “Enviado por Radio Mundo a la Sierra Maestra en marzo de 1958, a Jorge Ricardo Masetti lo prendó la revolución cubana. Al regresar a Buenos Aires  tras intimar con Fidel Castro y Ernesto  Guevara (los reporteó por “Radio Rebelde”), sentirá “la sensación de que desertaba, de que retornaba al mundo de los que lloran”.

     “Volvió a Cuba después del triunfo, donde estableció la agencia noticiosa Prensa Latina en junio de 1959 junto con Gabriel García Márquez, Rodolfo Walsh y Rogelio García Lupo. Terminó abandonado el periodismo para incorporarse “al mundo de los que luchan…” (4).

     “En el orden internacional, específicamente en Argelia se anunciaba una tregua a la lucha rebelde por la independencia, la Organización del Ejército Secreto (OAS) anunciaba el fin de la beligerancia el 17 de junio.   

Finalmente el 3 de julio de ese año 1962, Francia abandona esta colonia luego de 132 años”.

     Coincidente con estos hechos, en la Argentina comenzarán a actuar en una escalada ascendente grupos revolucionarios que operaran desde la clandestinidad. Entre ellos, destaca el EGP por una parte y por otra, el grupo Tacuara que reconocía su fuente en la Guardia Restauradora Nacional, que dividido mostró una corriente de naturaleza nacionalista, mientras que el otro, se desperfilara de su tronco original, variando su ideología hacia la izquierda comunista. “Para el 29 de Agosto de 1963, la línea izquierdista, había programado la “Operación Rosaura” dirigida por Joe Baxter, José Luis Nell y Jorge Cafatti entre otros, quienes provocaron el conocido asalto al Policlínico  Bancario que dejó como saldo dos muertos y el robo de catorce millones de pesos en moneda nacional” (5).

    Un mes y medio más tarde, el 12 de octubre de 1963, “Asume la presidencia de la república Arturo Illia, son detenidos ese día ciento nueve izquierdistas” (6).

   “Electo el presidente radical Arturo Illia  -dirá Gasparini- el EGP emite una proclama. Señala el carácter antipopular de los comicios, advirtiendo al mandatario que los mismos que ese momento lo ponían al frente del Estado lo derrocarían cuando ya no les sirviese a sus intereses. Pensaban pasar a la acción durante la cosecha de la caña en el verano de 1964,  pero los barrió la represión. (El 5 de marzo de 1964, la Gendarmería Nacional informó el hallazgo de un campamento guerrillero cerca de Santa Rosa, Salta y hubo cinco detenidos, uno de ellos cubano) El capitán cubano Hermes Peña, hijo adoptivo del Che, cae en combate. Se producen detenciones y fugas. El 11 de abril de 1964, sus compañeros ven por última vez al Comandante Segundo. Ese demonio de barba roja, como lo motejaba la Gendarmería a Masetti, se pierde en la selva con Atilio, otro de los suyos. Si, como se dijo, la intención era afianzar un foco que luego ensamblara con Guevara en Bolivia (¿Comandante Primero?), nunca lograremos confirmarlo de primera mano. Lo cierto es que los restos del EGP y su antigua infraestructura, más los residuos del MIR y el ELN peruanos desmantelados en 1965 y 1966 se repliegan hacia Bolivia. De regazo de un ejército guerrillero en gestación el país del altiplano se transformaría de un golpe, en teatro de operaciones, centro objetivo del  proyecto guerrillero del Che y eje de sus dispositivos político-militares. El 30 de julio de 1967 herirían allí de muerte al Papi Martínez Tamayo cuando cubría la retirada de una parte de los hombres de Ñancahuazu encabezado por Guevara. Poco más de dos meses después, éste sería ejecutado por el Ranger Mario Terán, tras caer herido por la metralla del General Salcedo. Fue en la Higuera, provincia  de Villagrande, dominios del presidente René Barrientos Ortuño, el 8 de octubre de 1967” (7).    

 

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1.- Diarios Clarín, La Nación citado por MENDEZ, Eugenio: “Santucho”. Ob.cit. Pág. 35.

2.- Acuña, Carlos  Manuel: “Por amor al odio. La tragedia de la subversión en la Argentina”. Ediciones El  Pórtico. 3º Ed. 2003. Pág. 36.

3.- ANDERSON, Jon Lee: “Che. Una vida revolucionaria”. Buenos. Aires. Emecé, 1997. Pág. 549.

4.-  MASETTI, Jorge R.: “Los que luchan y los que lloran”. Buenos Aires. Punto Sur, 1987, citado por GASPARINI, Juan. Ob. cit. Pág. 22-23.

5.-  VAZQUEZ VIERA, Emilio: “El proceso subversivo en la Argentina a través de la bibliografía nacional”. Ob. cit. 199.

6.- GRAHAM YOLL, Andrew. Ob. cit., Pág. 115. 

7.- GASPIRINI, Juan: “Montoneros- Final de cuentas”. Ob. Cit. Págs. 23-24.

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