Ahora, Macri va por su estocada final: Boca

El expresidente, padrino político del flamante mandatario electo Javier Milei, avanza por su nueva fase, destronar a Riquelme y el kirchnerismo en el club de la Ribera. Elección clave para su proyecto de Sociedades Anónimas.

Provincial 21 de noviembre de 2023 Redacción Alfil Redacción Alfil
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Por Federico Jelic

Después de la histórica elección con triunfo en balotaje de Javier Milei sobre Sergio Massa, el expresidente Mauricio Macri entra en la recta final de su otro gran objetivo del 2023 que hasta ahora lo tiene como un ganador: recuperar el poder en Boca Juniors y destronar a Juan Román Riquelme y el kirchnerismo. Tarea que, después de lo que ocurrió el pasado fin de semana, no parece tan compleja. Mucho más si se tiene en cuenta el contexto deportivo que atraviesa el club de la Ribera.  

Boca viene de perder la Copa Libertadores en Brasil frente a Fluminense y en pocos días tendrá un partido igual de trascendente y crucial en el ámbito institucional. Porque se viene un verdadero clásico de pesados en la contienda electoral que tendrá lugar el 2 de diciembre, donde se renovarán autoridades, con figuras imposibles de relativizar en la vida deportiva y dirigencial del club Xeneize. 

Es que el oficialismo procurará la reelección de la mano de su hombre más importante en la cúpula directiva, el ídolo y multicampeón con los colores azul y oro, Juan Román Riquelme, hoy vice y principal referente en la toma de decisiones. Y el otro, nada más ni nada menos que Macri, ex Presidente de la Nación 2015-2019, además de contar con exitosas gestiones como titular de Boca, donde logró ser campeón de todo. Entre ellas, tres copas Libertadores y una Intercontinental.

La semana pasada, y en simultáneo con las últimas horas de una campaña nacional intensa, Macri anunció que irá de vice, como compañero de fórmula con Andrés Ibarra, quien durante la gestión nacional de Cambiemos fue su ministro de Modernización.

Por lo tanto, de manera subrepticia este derby político tuvo su correlato en la elección del pasado domingo: porque Massa y Riquelme, ambos de Tigre, se habían bendecido mutuamente; mientras que Macri fue el encargado de la campaña de Milei. Con la no menor sencilla tarea de domesticar al León libertario para conseguir los resultados del domingo. 

Atrás quedaron los tiempos en los que Macri y Riquelme conformaron un matrimonio por conveniencia a fin de siglo y principio de milenio, uno en la cancha y otro como directivo. Con amores y desavenencias, como el festejo de “Topo Giggio” de Román de cara al palco de Macri luego de convertirle dos goles a River en plena negociación por su renovación de contrato a principios de 2001. Revancha que hoy se toma el expresidente cuando lo “chicanea” con declaraciones tales como: “los hinchas de River me piden que siga Riquelme 100 años más”, como para tirarle de la oreja, con la reciente final perdida ante Fluminense en el Maracaná por el cetro continental. 

A su vez, hay otra mirada, en cuanto a los modelos de conducción: Riquelme y el testimonial presidente actual, Jorge Amor Ameal (ahora va de vice) firmaron la misiva de AFA y otros clubes por su manifestación en contra de las Sociedades Anónimas y en defensa enfática de las Asociaciones Civiles sin fines de lucro. Y lo hicieron con el hashtag #NoaMilei y apoyando abiertamente a Massa.

Del otro rincón, en tanto, hace rato que Macri propulsa el desembarco de las SADs en el fútbol argentino, objetivo que hasta el momento ni siquiera llegó a debatirse en el Comité Ejecutivo de AFA, al no contar con votos suficientes para la moción. Pero está claro que con Macri cerca de la casona de la calle Viamonte, la conducción de Claudio Tapia al frente del fútbol argentino no gozará de la misma comodidad que ostenta hoy. Tal vez por ello, el propio mandamás de AFA repitió cábala de vestuario y fue a votar el domingo pasado vestido igual que concurrió en octubre cuando Massa quedó primero.

Para seguir sumando morbo, el máximo goleador de la historia de Boca e ídolo Martín Palermo, le mandó saludos y bendiciones a Macri en su lanzamiento como candidato al poder en el club. Hoy es DT de Platense, pero sería el elegido de la oposición para ese cargo. Además, no se descubre nada al decir que Palermo compitió con Riquelme por la mayor idolatría de Boca, en esos tiempos donde compartieron vestuarios y una colección de títulos. De hecho, siempre se habló de una relación distante entre ellos, sea por celos, por carácter o por liderazgos.

Sus relaciones nunca fueron las mejores, solo de pura convivencia. Se reencontraron en los festejos del club Villarreal de España donde ambos dejaron su huella, dialogaron y posaron para fotos, pero la relación a ciencia cierta siempre mostró pruritos. Más ahora en lo político, el claro mensaje de Palermo de apoyo a Macri marca otra vez la cancha y las divisiones entre ambos.

Con la recuperación de la centralidad política de la Argentina de la mano de Milei, ahora Macri va por la estocada final y volver a los principales despachos en Boca. Un 2023 que puede ser todo ganancia para el expresidente. 

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