Suoem: Daniele va a paritarias obligado a decorar el resultado

En un contexto más que adverso, el titular del Suoem inicia el último tramo de su 12vo mandato sin expectativas reales de mantener la cláusula gatillo, con la prioridad de sostener becarios, contratados y monotributistas, y ante un Passerini dispuesto a demostrar su capacidad de mando.

Municipal 29 de enero de 2024 Felipe Osman Felipe Osman
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Por Felipe Osman

Rubén Daniele, como el gremialismo en general, timonea en medio de una tormenta ‘perfecta’. Aceleración inflacionaria, caída de los ingresos, y señales adversas que llegan tanto desde la Provincia como de la Nación.

El intendente avisó, incluso antes que el gobernador, que los acuerdos paritarios no podrían seguir atados a la inflación, sencillamente porque los ingresos no acompañan. No hay con qué. 

A esa advertencia siguió la denuncia de la paritaria estatal firmada por Juan Schiaretti en un contexto, no por cercano, parecido al actual. Martín Llaryora avisó que la realidad había derogado ese acuerdo, metió cientos de contratos en la mesa de negociación, y terminó cerrando uno diferente, que pasó la primera prueba siendo aceptado por el SEP, pero que promete atascarse en la UEPC.

A nivel nacional, el panorama está lejos de ser más prometedor. Javier Milei mantiene un enfrentamiento acérrimo con el sindicalismo, al que elige como adversario apuntando a la falta de legitimación las cúpulas gremiales tienen ante la opinión pública. 

El jueves de la semana pasada fue un paso más allá: apenas terminado el primer paro general de la CGT contra el libertario, el Gobierno Nacional sustituyó a la cúpula de la Superintendencia de Servicios de la Salud. La salida de Enrique Rodríguez Chiantore y la consecuente llegada de Gabriel Oriolo (ex OSDE) lleva un mensaje directo al sindicalismo. Se trata del organismo que controla y regula la actividad de las obras sociales; léase, la caja de los sindicatos.

A nivel municipal, oficialmente, las negociaciones ni siquiera empezaron. La paritaria vence en febrero, y será entonces cuando comiencen. Sin embargo, diálogo siempre hay, y análisis puertas adentro del gremio, también.

De hecho, integrantes de la actual conducción aseguran que el diálogo es más fluido desde el desembarco de Passerini en el Palacio 6 de Julio. Aunque también admiten que el intendente ha sido sumamente claro en el planteo de que el índice inflacionario no puede seguir siendo el único elemento a ponderar a la hora de discutir la paritaria.

Hay una máxima que Llaryora estableció en su paso por la gestión municipal y que Passerini debe defender a capa y espada para cimentar su proyección política: la dedicación presupuestaria al pago de salarios no puede superar, bajo ninguna circunstancia, el 50 por ciento. Lo contrario implicaría desatender otros frentes, como la asistencia al sistema de transporte, la ejecución de obras de mantenimiento y desarrollo, el sostenimiento y mejora de otros servicios y el pago de la deuda contraída en moneda extranjera durante la última gestión radical.

El Suoem, como el resto del gremialismo, se ve en una encrucijada. Negociar paritarias atadas a la inflación puede ser lo más seguro ahora, pero resulta inviable frente a una caída sostenida de los ingresos, y además puede no ser lo más conveniente si los planes del Gobierno Nacional marchan bien y los precios se estabilizan en el corto plazo. Bajo aquella hipótesis, los acuerdos atados a los ingresos perderían en el corto plazo, pero serían más ventajosos a futuro.

Hay, en medio, otras dos alternativas. Una, plantear paritarias que ponderen ambas variables, buscando un punto de equilibrio entre ellas. Otra, sellar acuerdos cortos. De uno, dos o tres meses, como vienen haciendo sindicatos como la Asociación Bancaria, la Unión Obrera Metalúrgica, Comercio y Alimentación.

El Suoem, en tanto, se inclinaría por sostener una cláusula gatillo atada a la inflación durante los primeros meses del año, cuando más se sentirá el impacto de la devaluación de diciembre, y luego incorporar el nivel de ingresos a la fórmula de la actualización. Sin embargo sabe que se trata de un análisis reduccionista. Habrá otro elemento de peso a la hora de negociar: becarios, monotributistas y contratados.

En la paritaria que Llaryora firmó con el SEP, la continuidad de los contratos dados de baja por la Provincia tuvo un rol central. Y seguramente suceda algo similar con el Suoem, que atraviesa una situación económica delicada y necesita sumar afiliados.

Para agregar otro condimento, este será el último año del 12vo mandato de Daniele al frente del Suoem. Y tras más de 38 años comandando el sindicato (contando la regencia de Beatriz Biolatto), la única probabilidad razonable a atender es que el cacique de los municipales volverá a competir por una nueva reelección. Año electoral para el patriarca de los municipales. 

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