Los setentas: llamado a elecciones, fin de la proscripción, regreso de Perón y violencia política.

Nacional 08 de febrero de 2024 Daniel Alvarez Soza
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Daniel Alvarez Soza

Parte 4/4 

      Respecto del tema, Ceferino Reato en su obra “Operación Traviata” nos dice: “Juan Perón y la cúpula montonera se llevaron muy bien hasta que se vieron las caras. Fue en la primera semana de abril de 1973, luego del triunfo electoral y antes de la asunción de Héctor Cámpora. Todavía  “eran sus muchachos” cuando le pidieron la reunión “para plantearles sus opiniones acerca de las políticas desde las cuales se abordarían las responsabilidades del próximo gobierno”. Sin embargo, comenzaron a dejar de serlo luego de los cinco encuentros que mantuvo con ellos, dos en Roma y tres en Madrid: fue allí cuando el General se dio  cuenta de que la guerrilla que él había ayudado a crear con sus mensajes inflamados no estaba dispuesta a desarmarse en la democracia recuperada ni a obedecer mansamente su jefatura” (1).

    “A partir de esos encuentros, los montoneros no dejaron errores sin cometer, se impregnaron de una ideología que los fue alejando de los sectores populares, mataron a José Ignacio Rucci, y el 1º de mayo de 1974 se pelearon en público con Perón, a quien habían elegido disputarle en vida la conducción de la masa peronista. Ya no hubo tiempo para el reencuentro: 

    “Perón murió dos meses después nombrando como único heredero al pueblo”. Dicho de otro modo: “Nadie puede ocupar mi lugar” (2).  

    En una de esas reuniones entre Perón y los jefes montoneros, Firmenich le quiso hacer un extraño obsequio: “General, aquí tiene, ésta es la pistola con la que matamos a Aramburu”. A lo que Perón respondió: “No, no, guárdenla para ustedes, que está en buenas manos” (3).

     Finalmente a las 8 de la mañana del día 25 de mayo de 1973, Cámpora y Solano Lima juraron en el Congreso, luego, cuando el nuevo mandatario habló ante la Asamblea Legislativa, a su lado estaban Salvador Allende y Osvaldo Dórticos de Cuba, junto con el Primer ministro peruano Edgardo Mercado Jarrín. El Secretario de Estado de los Estados Unidos, William Rogers, no pudo llegar a la ceremonia porque los manifestantes la emprendieron a piedrazos contra los autos negros que portaban la bandera norteamericana, por lo que rápidamente la custodia ordenó regresar a la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires.

    Lo que sucedió acto seguido a la asunción del nuevo presidente fue lamentable teniendo como víctima a los militares pertenecientes al gobierno que terminaba.

   “Los militares fueron abucheados, razón por la cual no pudo concretarse el desfile militar incluido en el programa de actos, de esa jornada.”

     “El flamante Presidente (…) en su largo discurso ante la Asamblea Legislativa, rindió tributo a “una juventud maravillosa que supo responder a la violencia con violencia y oponerse, con la decisión y coraje de las más vibrantes epopeyas nacionales (…) Por eso, la sangre que fue derramada, los agravios que se hicieron a la carne y al espíritu, el escarnio de que fueron objeto los justos, nos serán negociados”, tranquilizando a la población sobre el futuro de la Patria agregó: … “la violencia decaerá, la paz prevalecerá” (4).

    Alejandro Guerrero en su obra “El Peronismo armado” respecto de estos hechos agrega: “…Cerca del mediodía, después de varias reyertas, las fuerzas militares y de seguridad fueron retiradas por completo: la calle quedó en manos de la JP. Cámpora habló desde los balcones de la Casa Rosada, pidió calma a la multitud y que cada uno se fuera a su casa en orden”.

     “No le hicieron caso y por lo menos 50 mil personas marcharon al penal de Villa Devoto, con el propósito de forzar esa misma noche la liberación de los presos políticos”.  

   “A eso de las 9 de la noche repiqueteaba la fusilería frente a Devoto, cuando una comisión parlamentaria llegó a tratar de calmar las cosas. En ella estaba Horacio Sueldo de la Alianza Popular Revolucionaria (APR). Los miembros de la comisión entraron en la cárcel y salieron con una novedad, trasmitida por Sueldo:” 

  “Las autoridades del penal aceptan recibir a diez personas, desarmadas”.

    Como demostración de la intolerancia y violencia que se generaba en ese día, “…un militante del ERP, FAL en mano, le contestó mientras palmeaba el fusil: ¿Qué me estás diciendo? ¿Qué tengo que entrar ahí desarmado, a entregarme? Mirá, voy a contar hasta diez. Si cuando termine todavía estás aquí, te meto el caño de esto en el c… y te vuelo los intestinos”.

      Sueldo y su comitiva desaparecieron del lugar.

    “A las 23 horas, de cuatro en fondo, los presos empezaron a salir hasta que no quedó uno solo. La primera promesa de la campaña electoral quedaba cumplida por la fuerza” (5).

 

27 mayo, “El Congreso sanciona la Ley 20.508 por la cual resultaron amnistiados todos los hechos subversivos cometidos hasta el 25 de mayo de ese año. Algunos Senadores entre ellos el Dr. Amadeo Frúgoli, que lo era por la 2da. minoría mendocina, en vano trataron de condicionarla, los beneficiados por la ley ya gozaban de libertad plena. El mismo Congreso sancionó la ley 20.509 que dispuso también derogar las disposiciones por las que se habían creado o modificado delitos o penas de delitos ya existentes, pero que no hubieren emanado del Congreso nacional. con igual fecha el Congreso sancionó la ley 20.510 que derogó toda la legislación dirigida al juzgamiento de delitos de connotación subversiva desde el 21 de abril de 1970 con la ley 18.670 y hasta la sancionada el 9 de enero de 1973 bajo el Nº 20.087”

    “La comentada amnistía y liberación de todos lo detenidos incluidos los procesados con condena firme, hizo pensar a un sector de la Sociedad, que con ello podía lograrse la paz tan ansiada por la mayor parte del pueblo argentino. Se creyó, que la vuelta al régimen democrático, la reinstalación en el poder de un gobierno  civil elegido por el pueblo, el resultado de unos comicios que después de muchos años habían garantizado no sólo la ausencia de fraude, sino la participación igualitaria de todas las tendencias políticas del país, sumado a este punto tan difícil, pondría definitivo fin a la lucha desatada. Sin embargo los hechos demostraron lo contrario” (6).

   “La cuestión es que esta lucha muy lejos de haber finalizado -comenta Alberto Jordán- . Apenas si los activistas pudieron vivir un breve romance con el poder público, durante las pocas semanas en las que éste pareció impulsar un proyecto de corte socialista… El grueso de la sociedad, por supuesto, pensaba que la instalación del gobierno popular marcaba el  momento en el que los terroristas debían dejar las armas; éstos, por el contrario, no se mostraban demasiado convencidos. Los atentados, que no habían cesado con la  convocatoria a elecciones ni con la realización de los comicios, no terminaron tampoco con la asunción de las autoridades electas: solamente disminuyeron durante 1973. Tanto el Estado como el partido gobernante comienzan a tomar distancia, y reciben como respuesta un endurecimiento de quienes hasta poco tiempo atrás habían sido sus aliados” (7).  

 

29 de mayo, “Dórticos que había participado de los actos de asunción de Cámpora viaja especialmente invitado a Córdoba para el aniversario del “Cordobazo”. Comunicados del ERP proponen seguir la lucha hasta el asalto al poder”.

13 de junio, “se anuncia que por decisión presidencial se restituye el grado militar a Juan Domingo Perón, éste pese a su prometido rechazo, acepta con beneplácito la noticia. Cámpora recibe a un grupo de ex prisioneros políticos” (8). Es importante recordar que el gobernador electo Obregón Cano, realizó la jura bajo un cartel que decía: “Córdoba, primera provincia socialista”.






______________________________________

1.- REATO, Ceferino: “Operación Traviata. ¿Quién mató  Rucci? Ob. cit. Págs. 253-254. 

2.- SIGAL, Silvia y VERÓN, Eliseo: “Perón o muerte”. Legasta., 1986, Buenos Aires. Pág. 244. 

3.- REATO, Ceferino: “Operación Traviata. ¿Quién mató  Rucci? Ob. cit. Pág.255. 

4.- ZAPATA, Edgar Antonio: “Guerrilla y Montoneros”. Ob.cit. Pág. 90. 

5.- GUERRERO, Alejandro: “El peronismo armado”. Ob. cit. Págs. 294-295.

6.- VÁZQUEZ VIERA, Emilio. Ob. cit. Pág. 293. 

7.-JORDÁN, Albert R.: “El proceso -1976/1983”, Buenos Aires, Emecé, 1993, Pág. 63. Citado por VÁZQUEZ VIERA, Emilio. Ob. cit. Pág. 294.

8.- VÁZQUEZ VIERA, Emilio. Ob. cit. Pág. 294. 



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