El PJ, tenso en la capital, y en reconfiguración en el interior

El humor de dirigentes y militantes peronistas de la capital sigue tenso por supuestas promesas incumplidas de la campaña. En el interior, el oficialismo trabaja para avanzar en el segundo paso de la renovación generacional: la renovación dirigencial.

Provincial 11 de abril de 2024 Felipe Osman Felipe Osman
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Por Felipe Osman

Mientras las energías del oficialismo están puestas en menesteres mucho más apremiantes que los reclamos que puedan girarle sus estructuras territoriales, éstas, sin embargo, se muestran cada vez más molestas.

Militantes y dirigentes de la capital repiten hasta el hartazgo que, a pesar de que sus tareas durante la campaña fueron juzgadas como dirimentes por la conducción del partido, tras haber triunfado en las elecciones provinciales y municipales del año pasado el oficialismo no les encontró lugar en sus estructuras de gobierno, trasgrediendo compromisos previamente asumidos.

Es más, algunos jugadores border del peronismo, de los que hablan “con todos”, aseguran que hay “compañeros” tan enojados que hasta se dicen dispuestos a trabajar para el espectro libertario en las próximas elecciones, sólo para cobrar revancha. 

Hasta ahora, sólo palabras. Lo cierto es que para el 2025 todavía falta muchísimo. Y, en cualquier caso, los esfuerzos -por ahora marginales- del peronismo en el capitulo político-electoral están más orientados hacia el interior que hacia la capital.

Es que al primer gran paso, que fue conseguir la sucesión provincial, la renovación generacional del peronismo tiene otra tarea: conseguir la renovación dirigencial. O, en palabras más llanas, que la renovación generacional encarnada por el gobernador y por las nuevas figuras que ya empezaron a sumarse al último gabinete de su predecesor se complete con nuevos referentes en los departamentos y un semillero renovado para las candidaturas que se disputen en 2027, a lo largo y a lo ancho del mapa provincial. En esa carrera, la situación difiere según el departamento de que se trate.

Punilla, por caso, es uno de los departamentos en los que no hay un referente ungido desde el llaryorismo para liderar la renovación, aunque sí se trabaja tanto desde el caserismo como desde el viguismo y las 62-O para alumbrar nuevos futuribles. En el departamento el escenario es particularmente complejo por la salida de Esteban Avilés de las filas de Hacemos Unidos. El intendente de Carlos Paz parecía ser el elegido de Schiaretti para liderar el departamento, pero partió caminos, y hoy hasta intenta –sin demasiado éxito- confrontar con el gobernador. El armado del viguismo, el caserismo y las 62-O transita en paralelo, pero (por ahora) sin fricciones.

Nota al pie: ayer, en la Cumbre, la organización que lidera Moreno celebró un acto en La Cumbre. Vigo fue invitada, aunque no asistió.

En Tercero Arriba el propio gobernador empuja la renovación dirigencial, sumando a dos referentes jóvenes al gabinete provincial: David  Consalvi, que ya pasó por la gestión municipal del ahora gobernador presidiendo el Tribunal de Cuentas, y José Scotto, intendente de Corralito en uso de licencia y actual presidente de la Agencia Córdoba Joven.

Colón es otro departamento complicado y, a su vez, prioritario para Centro Cívico por más de una razón. Es el padrón más grande después de Capital y uno de los departamentos donde más localidades de importancia se perdieron en el último turno electoral. En Colón, los principales referentes de la renovación son Paola Nanini, sucesora de Gustavo Brandan en la intendencia de Colonia Caroya, y Gastón Mazzalay, intendente de Malvinas Argentinas. Por su parte, los primos Rufeil, Rodrigo y Facundo, ambos de paso por la Intendencia de La Calera, y Brandan son los armadores del departamento.

En San Justo existe una dificultad. Hoy la figura del gobernador es la que sostiene al peronismo en el departamento. No han surgido nuevas figuras. Damián Bernarte, apadrinado por Llaryora en San Francisco, no tiene gran influencia en el departamento. La apuesta es que, con la imagen de Llaryora como gobernador, Bernarte, Gustavo Benedetti (intendente radical de Arroyito integrado a Hacemos Unidos) y Adrián Walker (intendente de Miramar cercano al ministro de Gobierno Manuel Calvo) sean quienes calibren la renovación dirigencial. La renovación generacional fue encarnada por Llaryora y Calvo.

Santa María de Punilla es otro departamento donde la renovación generacional ya se completó, con los hermanos Torres (Alta Gracia) y Carolina Basualdo (Despeñaderos). Serán ellos quienes trabajen para posicionar nuevos dirigentes en el departamento.

En Río Primero, Juan Blangino (legislador departamental) viene de apadrinar la elección de Daniel Haniewicz en Rio Primero, y hoy asoma como el armador ungido por el llaryorismo para conducir la renovación dirigencial del departamento.

En Río Segundo, Federico García ensaya las últimas estocadas para completar la sucesión de Francisco Fortuna, histórico armador del departamento desde la configuración de Unión por Córdoba, y a partir de allí trabajar en la construcción de un llaryorismo competitivo en Rio Segundo.

En el norte, el peronismo viene de una derrota muy fuerte en Cruz del Eje. Tras perder esa intendencia a manos de Juntos por el Cambio, quienes compitieron sin éxito desde el peronismo tienen la tarea de reconstruir ofertas competitivas en las próximas elecciones, con una dificultad: el Frente Renovador, a través de Tania Kyshakevych también trabaja en los departamentos del norte, mostrándose muy crítica con Schiaretti y Llaryora. Es una zona donde el kirchnerismo siempre obtuvo decorosos resultados.

En General San Martín Eduardo Accastello bloquea la renovación dirigencial y Martín Gill, enredado en problemas judiciales, tampoco puede ponerse al frente de esa construcción.

En Calamuchita el peronismo cordobés tiene en frente de Federico Alessandri, que no está jugando con el llaryorismo. Mario Rivarola, quien sucedió a Alessandri en la Intendencia de Embalse puede ser la figura que promueva el Centro Cívico, viene de tropezar en Santa Rosa de Calamuchita, donde cayó a manos de Juntos por el Cambio.

Río Cuarto, finalmente, es la mayor incógnita. Cómo se perfile allí la renovación dependerá, en gran medida, de lo que suceda en las vecinas elecciones de Río Cuarto, donde el oficialismo provincial no termina de mostrar un respaldo cerrado a ninguno de los candidatos.

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