Los gremios marcharon en unidad y Milei sacó "los tanques" a las redes

El movimiento obrero marchó en unidad ante el inminente tratamiento del a Reforma Laboral en el Senado. Al otro lado, el aceitado sistema comunicacional del Gobierno salió a dar la “batalla cultural” desde las redes sociales. Los libertarios juran tener mediciones que los dan por ganadores. El Centro Cívico eligió el silencio.

Provincial 10 de mayo de 2024 Felipe Osman Felipe Osman
PARO-CGT-Regional

Por Felipe Osman

Escoltadas por los movimientos sociales, las dos CGT y las dos CTA de Córdoba se movilizaron por el centro de una ciudad paralizada por el paro de transporte. Plantaron un escenario en la intersección de Colón y General Paz y, desde allí, sus principales referentes cargaron en contra de la Ley Bases, próxima a ser tratada por el Senado, que contiene entre sus capítulos una reforma laboral impulsada por la Libertad Avanza y respaldada, centralmente, por el PRO y la UCR.

Sin lugar a dudas los gremios ganaron la calle. Lo que no es cierto es si esa sigue siendo la arena en la que se disputa la “verdad construida”. Los libertarios, que prefieren hablar de “batalla cultural”, lanzaron su contraofensiva desde las redes sociales, otro espacio de debate que gana cada vez más terreno a la hora de construir el relato.

Esta vez, La Libertad Avanza no escatimó esfuerzos, y salió al cruce de las conducciones gremiales con mucha más fuerza que el pasado 24 de enero, aunque varió la estrategia. Si entonces había preferido mostrar casas y autos de los jerarcas sindicales para enfrentarlos con el ciudadano de a pie y deslegitimar el reclamo, esta vez prefirió hacer zoom sobre el testimonio de quienes manifestaron su enojo con el paro, fundamentalmente en el transporte, para tratar de reflejar un divorcio entre quienes reclamaban y quienes era “víctimas” del reclamo.

Para el gremialismo, fue otra variante del mismo género: falacia de composición, tomar la parte por el todo. Los libertarios disienten, y aseguran que en Casa Rosada hay números que reflejan que la gran mayoría de la sociedad no apoyó la medida. En cualquier caso, no los muestran.

Más allá de la lectura de los hechos que cada parte intenta imponer, hay por hacer algunas consideraciones difíciles de controvertir.

La primera es que la CGT imaginaba que su segundo paro llegaría en otro contexto. El primero, el 24 de enero, lo hizo condicionada por las bases y por las propias tensiones internas de la central. Por lo bajo, líderes de algunos de los gremios más importantes confesaban que era un paro apresurado, cuando todavía no había terminado la luna de miel del electorado y Javier Milei. Creían, sin embargo, que cuando llegara el siguiente esa relación ya estaría muy desgastada, y la medida encontraría amplio respaldo social. Pero el cálculo falló.

En vísperas de que el Senado trate la Ley Bases y, con ella, una Reforma Laboral para cuyo diseño no fueron convocados, los sindicatos no podían hacer otra cosa que parar. Incluso ante un Gobierno Nacional cuya aceptación sigue mostrando márgenes que en nada se condicen con la grave situación social o el bajísimo nivel de los salarios.

El Gobierno, por su parte, entiende que el gremialismo no correspondió a sus gestos. Fue el propio oficialismo el que impidió que la UCR incluyera en la reforma laboral el fin de la “contribuciones solidarias” que los sindicatos cobran, coactivamente, a los trabajadores de su sector. Tampoco instó a modificar la Ley de Asociaciones Sindicales para poner límite a las reelecciones ni dirigió, como si lo hizo el macrismo, una avanzada judicial en contra de los jerarcas. Pero el paro igual se sostuvo.

Aunque no menos cierto es que el Gobierno tampoco convocó abiertamente a los sindicatos a discutir la reforma.

Córdoba

En la provincia la movilización fue coordinada entre las dos CGT, las dos CTA, la Utep (que, en rigor, integra la CGT Córdoba) y los movimientos sociales que están por fuera de esa organización. El grueso de los gremios enrolados en la CGT Córdoba concentró en la Casa Histórica (Vélez Sarsfield 137); los demás lo hicieron cada uno en su cede, y desde allí confluyeron a Colón y General Paz, pasado el mediodía. 

La movilización sirvió para mostrar la vigencia de la “Unidad en la Acción” que ambas CGT coordinan desde el 24 de marzo, cuando todo el movimiento gremial volvió a marchar unido.

La única excepción a la regla la marcaron, una vez más, las 62 Organizaciones Peronistas de Marcelo Díaz y Ricardo Moreno, que ayer celebraron un mitin en Punilla, avocados a avanzar en la construcción territorial en el departamento.     

 

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