
Milei le apuntó al Schiaretti de diciembre, no al de octubre
Gabriel Silva
Llegó. Se hizo esperar, pero el primer quiebre de una campaña que venía inmersa en un absoluto estado de somnolencia se notó hoy en Córdoba con el primer desembarco del presidente Javier Milei a una de las provincias de las que necesita para contrarrestar lo que puede llegar a ser el efecto provincia de Buenos Aires.
En medio de una crisis política, con un Congreso que, a la inversa de lo que hizo él ese 10 de diciembre del 2023, ahora le da la espalda al líder del Ejecutivo; y con una economía que no para de tambalear, el arribo a suelo cordobés probablemente no haya sido el esperado para el elenco libertario. Por el contrario.
Aunque, la decisión de embestir en su primer párrafo en la Bolsa de Comercio en contra del candidato a diputado y exgobernador Juan Schiaretti marca el cambio de calibre para la fase que se viene. Milei respetaba a Schiaretti, incluso eso fue evidente en el debate presidencial hace dos años; ahora, la ecuación cambió y el escenario es otro. El libertario viene a Córdoba con la esperanza de remontar un escenario electoral nacional que no asoma favorable; y el cordobés necesita ganar en su distrito para ratificar y convencer al resto de los aliados de Provincias Unidas que la receta es buena.
Que lo que tiene en ese cocktail de peronismo institucional, más dosis de radicalismo y PRO, son los ingredientes de la receta para proyectar el know how del cordobesismo por fuera de la provincia autónoma del centro.
Por eso, el dardo de Milei hoy en la Bolsa y frente al Círculo Rojo cordobés que siempre le fue leal al exgobernador no fue al Schiaretti de octubre, fue al de diciembre. El Presidente entendió que, tras el impacto bonaerense y el oxímoron del Axel moderado, necesita contrarrestar con otro jugador en la escena, hay que subir a otro al ring y ese es Schiaretti.
Ese es el trasfondo del ataque y la inmediata respuesta en un ida y vuelta inédito. El rol del cordobés en el Congreso agita fantasmas de un lado con la misma proporción que sobregira de optimismo a otros.
Por fuera de ello, el desembarco tuvo como objetivo primordial identificar de manera nítida que el ignoto Gonzalo Roca es Milei en Córdoba. Por eso los condicionamientos en las escasas entrevistas de contar con el dolorense como partener del mandatario y, en algunos casos, con la incomodidad manifiesta de tener que sacar la boleta en plena entrevista para mostrar qué casillero integra.
Párrafo aparte merece el nuevo desaire de Milei a su amigo, el senador Luis Juez, con respecto al episodio Gordo Dan. Por si quedaban dudas, a pesar del eufórico abrazo en el ingreso al salón, Milei no eligió entre Juez y Gordo Dan, pero tampoco puso el cuerpo por el aliado que tiene en Córdoba.
La última escala del tour y la presencia en las escalinatas del Parque Sarmiento no tuvieron más que euforia tuitera -el troll Mariano Pérez llegó a poner que había un millón de personas-, algunos pasajes de revival con el 2022 y la cara de la necesidad. Tal vez, más notoria en el plano corto al vocero presidencial Manuel Adorni.
La que probablemente sea la primera de las visitas de Milei a Córdoba, con un fixture que podría incluir al menos dos más antes del 26 de octubre, dejó el marcado arranque de otra campaña. Otra fase.


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