
Higiene Urbana, el voto que partió al radicalismo y reconfigura la oposición
Gabriel Marclé
Por Gabriel Marclé
La semana pasada, el Concejo Deliberante aprobó en segunda lectura el pliego para la licitación del servicio de Higiene Urbana. El resultado, previsible en términos numéricos por lo ocurrido durante la primera lectura con el acompañamiento opositor, también reveló una novedad política de peso: dentro del bloque Primero Río Cuarto, el presidente Gabriel Abrile volvió a acompañar el proyecto del Ejecutivo municipal y quedó expuesto frente a sus correligionarios que, desde hace semanas, vienen expresando el desacuerdo con el proyecto del Ejecutivo. En el mismo sentido votó Ana Laura Vasquetto, mientras que la concejal Antonella Nalli rechazó la iniciativa, alineada con la postura discutida y fijada por la Unión Cívica Radical.
El dato no es menor para analizar el presente político de la ciudad y el vínculo oficialismo-oposición. Primero Río Cuarto es la expresión legislativa de la alianza que en 2024 compitió por la intendencia con Gonzalo Parodi como candidato a jefe municipal y con Abrile encabezando la lista de concejales. El radicalismo fue y sigue siendo la columna vertebral de ese armado. Por eso, el voto afirmativo del presidente del bloque no solo rompió la lógica interna del espacio, sino que confirmó una diferencia de concepto entre Abrile y el partido al que pertenece. Peor aún, confirma que preside un bloque donde predominan los proyectos particulares.
Ya en la primera lectura del pliego se había advertido esa tensión. La segunda votación terminó de cristalizarla y expone una lógica de ruptura en las bancas que representan a cada alianza, algo que puede asemejarse con lo ocurrido en los legislativos provincial y nacional, pero que en el ámbito municipal no es posible. Aunque el reglamento interno del Concejo no habilita la creación de nuevos bloques ni interbloques, lo ocurrido dejó al descubierto una fractura política que existe de hecho. Primero Río Cuarto seguirá siendo formalmente un bloque hasta julio de 2028, pero su cohesión quedó seriamente dañada.
Desde el radicalismo local no tardaron en marcar distancia. Días antes de la votación definitiva, el presidente del Circuito Centro de la UCR, Marcos Curletto, había salido a fijar públicamente la posición partidaria. Cuestionó la legalidad del esquema propuesto para el enterramiento de residuos y fue más allá al calificar el servicio como un “negocio millonario” de la política. Para Curletto, el pliego representa “una involución absoluta”, definición que sintetiza el rechazo construido en reuniones de dirigentes y afiliados realizadas en la sede partidaria durante las últimas semanas.
La frase fue clara y no dejó margen para interpretaciones: “El partido no está de acuerdo con el voto del bloque”. En rigor, con el voto de parte del bloque. Porque Nalli sostuvo la negativa en sintonía con la UCR, mientras que Abrile y Vasquetto eligieron otro camino. En ese gesto se condensó algo más profundo que una diferencia técnica sobre un contrato de servicios.
El Gobierno municipal, sin intervenir de manera explícita en la interna opositora, terminó siendo uno de los principales beneficiarios políticos del episodio. A un año y medio del inicio de la gestión, el oficialismo se encuentra con el histórico bloque de la primera minoría reducido al mínimo y, ahora, dividido. Cuatro concejales, el piso histórico para la UCR en el Concejo, atravesados además por una fisura que debilita su capacidad de acción y de discurso. Más allá del consenso que celebraron en la gestión de Guillermo De Rivas por el acompañamiento opositor, en el interior del peronismo resaltan la ventaja.
El voto de Abrile no puede leerse únicamente como un respaldo al Ejecutivo. En términos políticos, fue sobre todo un voto en contra del radicalismo orgánico. Una decisión que parece acelerar un proceso de distanciamiento que ya venía insinuándose y que lo ubica más cerca de los libertarios que de la conducción partidaria tradicional. En ese movimiento, el presidente de Primero Río Cuarto se muestra cada vez más como un dirigente dispuesto a quedar como “agente libre”, pensando en un reordenamiento opositor que dialogue con La Libertad Avanza.
Aunque el horizonte electoral de 2028 parezca lejano, el cierre del año encuentra a la oposición no peronista de Río Cuarto atravesada por una tensión fundacional. De un lado, un radicalismo crítico de Milei que intenta preservar identidad y estructura. Del otro, un radicalismo más permeable al clima libertario y a nuevas alianzas. El debate por la Higiene Urbana fue apenas el disparador visible de una disputa que recién empieza, pero que ya dejó una certeza: el bloque está quebrado y la oposición, en pleno proceso de reconfiguración.


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