
UCR anti Milei explora vía propia en Buenos Aires
Carolina Biedermann
Mientras la conducción de la UCR cordobesa comienza a mover sus fichas pensando en 2027 y Rodrigo de Loredo busca ordenar al partido detrás de su proyecto provincial, tal vez, en alianza con La Libertad Avanza, un sector del radicalismo local empieza a transitar un camino diferente, acentuando su perfil opositor a Javier Milei y buscando espacio en la conducción nacional, con la que comparten esa posición. En ese movimiento aparecen dirigentes como Juan Jure, Becerra, Quiroga, Briner y Rossi, entre otros referentes vinculados a los sectores internos enfrentados a la actual conducción partidaria.
Este espacio avanza con diálogos con la UCR de Buenos Aires, para abrir una ronda de conversaciones con dirigentes del Comité Nacional partidario que viene expresando una posición crítica frente a las políticas del Gobierno nacional. Si bien las conversaciones se habrían iniciado por la vía de Martín Lousteau, esta semana, el Comité Nacional del partido plantó bandera frente al gobierno nacional.
El presidente del Comité, Leonel Chiarella, viene también planteando públicamente la necesidad de que el radicalismo construya una alternativa propia. A comienzos de septiembre, durante una actividad junto al titular de la UCR porteña, Hernán Rossi, sostuvo que el partido trabaja en “una alternativa a la grieta” y reclamó dejar atrás “el insulto permanente” para recuperar un diálogo político civilizado. En esa línea vienen trabajando.
Ese discurso encuentra eco entre los radicales cordobeses que rechazan cualquier posibilidad de que la UCR termine integrada a una propuesta electoral con La Libertad Avanza y que pretenden recuperar una identidad partidaria claramente diferenciada del mileísmo. Claramente el comité nacional no ha logrado unificar posición en su estructura nacional, y cada provincia avanza con autonomía local. En plan empieza a tomar forma con el nombre de Carlos Briner. El ex intendente de Bell Ville aparece entre estos dirigentes como la figura capaz de encarnar una candidatura a la gobernación, dentro del radicalismo cordobés y eventualmente enfrentar a De Loredo en la definición de las candidaturas provinciales. La bandera será la de una UCR anti Milei.
Antes, sin embargo, la intención es agotar todas las instancias partidarias, activando los mecanismos partidarios para que haya internas, así se elija a los candidatos por la provincia y también por la Capital. Si consideran agotadas las posibilidades de competir dentro de la UCR, la discusión podría trasladarse hacia la construcción de una alternativa electoral por fuera de la estructura partidaria, y que la UCR vaya partida al 2027, con más de una alternativa.


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