
Ferrer y De Loredo respaldan a Ferrero
Carolina Biedermann
Una vez más, la Legislatura de Córdoba fue noticia, y no por la calidad institucional. La decisión del peronismo de no dar quórum para sesionar, en medio de las discusiones por la futura designación de Alejandra Ferrero como presidenta del bloque radical, terminó generando un efecto contrario al que, según interpretan desde la UCR, la habría fortalecido.
En las filas del radicalismo aseguran que, si la intención del oficialismo fue limar políticamente a Ferrero, la jugada salió mal. No solo porque la legisladora terminó fortalecida, sino porque el episodio fue interpretado por sectores opositores como una maniobra que vuelve a perjudicar la democracia local y la falta de actividad legislativa.
Lejos de debilitar su posición, lo ocurrido permitió que Ferrero cosechara respaldos que excedieron las fronteras de su propio bloque. Y, fundamentalmente, ratificó el acompañamiento de los dirigentes que hoy deciden en el radicalismo: Rodrigo de Loredo y Marcos Ferrer.
Ambos sostienen su respaldo a la legisladora capitalina para suceder a Matías Gvozdenovich al frente de la jefatura del bloque radical, aunque la definición todavía no está formalmente cerrada.
Sin embargo, detrás del respaldo político de la conducción, también aparecen diferencias que comienzan a tomar volumen dentro del bloque.
La principal resistencia proviene de algunos legisladores del interior provincial, que cuestionan que la conducción de la bancada vuelva a quedar en manos de una dirigente de la Capital, y que vuelve a poner sobre la mesa el histórico equilibrio territorial dentro del radicalismo cordobés.
La resistencia interna es pública en el partido, y la conducción advierten que las diferencias internas tienen límites. Si bien reconocen que algunos legisladores juegan al borde de las definiciones orgánicas, aseguran que la gestión de Matías Gvozdenovich al frente del Comité Provincia no tendrá medias tintas con quienes decidan actuar por fuera de las determinaciones que adopte el partido.
La situación avanzara en una instancia de diálogo. El radicalismo se caracteriza por la democracia y discusión interna como parte de su funcionamiento, por lo que cualquier definición sobre la conducción legislativa deberá atravesar necesariamente una discusión política puertas adentro, sino cualquier intención autoritaria abrirá nuevas grietas en la actual conducción.


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