
Legislatura: No hubo armisticio y el PJ contraatacará con el ‘caso Ludueña’
Felipe Osman
La Legislatura de Córdoba sesionará hoy después de dos semanas y lo hará por partida doble: primero tendrá lugar una sesión para conmemorar la reforma constitucional de 2001 que, entre otras cosas, creó la Unicameral. Luego, habrá una segunda sesión, ordinaria, para tratar el orden del día y dos proyectos oficialistas para los cuales el PJ pedirá tablas.
Se trata, en suma, de la contraofensiva oficialista por el ‘caso Ludueña’ después de haber atravesado el asedio de la oposición por el ‘caso Villarreal’.
El asunto es que la UCR no quiere consentir que el oficialismo busque una equiparación de ambos casos, y hasta estudia habilitar las tablas a los proyectos oficialistas para poder tomar la palabra y plantear diferencias, que entiende abismales, entre ellos. Aunque en el bloque radical no hay consenso respecto de cómo obrar.
Veamos. En primer lugar, los radicales no quieren convalidar la jugada del peronismo de igualar los tantos. Entienden, y ofrecen fundamentos al respecto, que el ‘caso Villarreal’ desnuda una desviación sistémica por múltiples razones: se trataría de abusos sexuales reiterados cometidos, por el asesor, en un inmueble de propiedad del legislador al que prestaba servicios; luego de conocido el caso de Villarreal se hizo público que otros tres asesores del mismo legislador estaban denunciados, imputados o hasta habían recibido condenas en el pasado; se trataba concretamente de asesores y no de un empleado de planta permanente -como es el caso de Ludueña-; se trataba de delitos que habrían sido cometidos de manera sistemática; y además insisten en que la reacción del radicalismo ante el hecho fue inmediata.
La oposición, sin restar importancia a las denuncias que alcanzan a Ludueña, entiende que todos estos factores revelan una responsabilidad muy diferente de la que cabe asignar al radicalismo por la conducta de un agente que revista en planta permanente hace 15 años y respecto del cual no tenía deber de auditar permanentemente sus antecedentes penales.
Ahora bien, yendo a la sesión, en el bloque radical hubo conversaciones sobre cómo se debía plantar la UCR ante la avanzada peronista.
Para algunos, el radicalismo tiene que habilitar las tablas al PJ para tener la oportunidad de responder a las acusaciones del oficialismo y destacar las diferencias entre uno y otro caso. Sin embargo, esta no sería la tesis más extendida.
La encerrona radical es curiosa: para poder defenderse del ataque, podría tener que votar primero para habilitarlo.
Otro sector del radicalismo entiende que habilitar las tablas sería, en primer lugar, exponerse innecesariamente a los ataques del peronismo en un asunto por el cual el partido ya entiende haber dado todas las explicaciones pertinentes. Y, en segundo término, porque el oficialismo, controlando la mayoría y dirigiendo la sesión, puede evitar que los legisladores de la oposición hablen, concediendo las interrupciones que prefiera a los legisladores del propio bloque y cerrando el debate cuándo quiera.
En ese caso, votar a favor de las tablas sólo serviría para permitirle al oficialismo sumar minutos atacando a la oposición.
Como se advierte, la tensión está latente en la Legislatura: en el peronismo creen que la UCR se excedió utilizando el ‘caso Villarreal’ para cargar, ya no en contra de uno de sus legisladores, sino en contra del peronismo. Y el radicalismo no está seguro de cuál es la mejor forma de resistir la embestida. Y en la bancada hasta empiezan a sospechar que algunas bancas pretenden exponer, deliberadamente, a Ferrero.


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