
El “debut” de Font, los cafés de los intendentes y el baño municipalista de Llaryora
Bettina Marengo
En un jornada de alto municipalismo, Germán Font, intendente electo de Marcos Juárez, “debutó” entre sus pares en Villa María, en el marco de la inauguración de la Casa del Estudiante, una iniciativa del Enred (Ente Regional de Desarrollo) que preside el intendente de Cintra, Enrique Méndez Paz, donde el martes se reunieron casi cincuenta intendentes y jefes comunales del PJ y de la oposición. Encabezó Martin Llaryora junto al intendente local Eduardo Accastello, el anfitrión.
La actividad fue a la medida del gobernador, que gusta mostrarse como “uno más” entre los jefes comunales por su pasado al frente de las ciudades de San Francisco y de Córdoba, y cuya estrategia territorial para la reelección está sostenida por la voluminosa trama intendentista del oficialismo y por los acuerdos con radicales dialoguistas, vecinalistas y PRO. De hecho, la actividad reunió a dos de sus apuestas políticas: la cuestión territorial y los jóvenes. La residencia estudiantil tiene entre 60 y 90 plazas para estudiantes de toda la provincia que estudien en Villa María. A los jóvenes presentes, el mandatario también les habló con un mensaje de “estado presente”.
Lejos de la Capital, la inauguración de la casa y la foto política que dejó quedó fuera del radar del sistema político. Estuvieron intendentes y jefes comunales de General San Martín, Unión, Río Segundo, Tercero Arriba, San Justo, Marcos Juaréz, Roque Saenz Peña y hasta Punilla, muchos mayoría integrante del Enred, que contiene a más de sesenta de distintos espacios políticos. Llaryora saludó a todos, lo cual no evitó que algunos se hayan quejado por la falta de lugares en el escenario principal, que compartieron con tres legisladores. Cosas de caciques y de Protocolo.
Llaryora levantó al Enred y a cada uno de sus integrantes, como para compensar la presencia del peso pesado Accastello, que tiene posibilidad de otro mandato en Villa María pero que aún no definió su futuro político. Cuando el jefe del Panal movió el tablero de su gobierno para incorporar a varios intendentes a la gestión, Accastello estuvo entre los mencionados. No se dio.
Entre los funcionarios que circularon en una jornada atípica para Villa María se lo vio a Martin Gill, ex intendente de esa ciudad y primer ministro de Cooperativas de la Provincia, que renunció tras una denuncia por violencia de género que se sustancia en los tribunales de su ciudad. Todavía sin definir su situación procesal, Gill se mostró en un bar cercano al evento con intendentes que integraron su esquema político en sus tiempos de secretario de Obras Públicas del gobierno de Alberto Fernández. En otro bar cercano, hubo charla de intendentes radicales. Fue en ese marco que Font, un PJ que llegó a la intendencia de Marcos Juárez con sello vecinalista, conversó con todos, fue muy solicitado para charlar, y se comprometió a trabajar en asociativismo municipal, algo que no fue tan posible con la actual intendenta Sara Majorel, según los comentarios escuchados. Font fue la última gran apuesta de Llaryora.
Entre los legisladores estaban Carlos Carignano, radical de Marcos Juárez, Verónica Navarro Alegre, peronista de Villa María y Alfredo Nigro, de la misma ciudad pero de la UCR. Entre los funcionarios estuvieron Agustin González, ex intendente de Cruz Alta y viceministro de Seguridad, autoridades de la Universidad Nacional de Villa María, Emilio Graglia y Victoria Romero, ambos del Copec. Ausente, aunque tenía silla con su nombre, Nora Bedano, otra exintendenta de Villa María y actual funcionaria del Ministerio de Educación.




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