
¿Habrá química entre las dos?
J.C. Maraddón
J.C. Maraddón
En el universo de la farándula argentina, Susana Giménez lleva varias décadas ocupando un lugar central, que admitió el título de “diva” cuando ella inició su ciclo televisivo a finales de los ochenta e ingresó en los hogares desde la pantalla chica como una entretenedora cotidiana. Desde entonces, su vida pública y privada ha sido objeto de la curiosidad de miles de seguidores, más allá de las causas judiciales que la involucraron y de los intereses personales que la llevaron a radicarse en Uruguay. Sus romances y desavenencias conyugales tuvieron una cobertura minuciosa por parte de la prensa del corazón, que no le perdía pisada.
Aunque en su discurso manifestaba que quería poner a resguardo su intimidad, siempre supo que eso era imposible y hasta en su propio programa se ventilaban detalles de lo que circulaba bajo la forma de chimento en otros medios. La encargada de sonsacarle esos secretos era la Abuela, un personaje interpretado por Antonio Gasalla, cuyas filosas preguntas y sugerencias eran atendidas por la conductora, en un ida y vuelta bajo el control del humorista que a veces ponía en jaque a su interlocutora de un modo que ningún periodista del espectáculo quizás se hubiera atrevido a hacerlo.
La experiencia de Gasalla en esas lides, su prestigio, su extenso periplo componiendo ese personaje y su capacidad infinita de improvisación, generaba un clima especial que daba pie a Susana a exponer sus confesiones, como si solo fuera una conversación entre ellas dos y no una charla televisada. Abonando su perfil de eterno despiste y de fingido recato, la animadora se entregaba a un diálogo franco, en el que con tono de broma la Abuela le extraía de mentira verdad. A la vez, ese segmento le permitía a Susana dar su propia versión de los hechos de una manera supuestamente espontánea.
Pasaron cinco años desde que se emitió el último ciclo de la diva argentina residente en Punta del Este y, durante ese periodo, la salud de Antonio Gasalla empeoró, a tal punto que ahora, cuando Susana se apresta a volver a la TV el domingo 22 de septiembre, el comediante será una de las ausencias más sentidas de esta nueva temporada. Al mismo tiempo, para muchos constituía una tarea demasiado ardua buscarle un reemplazo a esa viejecita que, detrás de la picardía de aquel que está de vuelta, se animaba a tocar temas urticantes como quien no quiere la cosa.
Entre los rumores que procuraban anticiparse a lo que se verá en la señal de Telefe, uno que fue cobrando veracidad con el transcurso de los días fue la incorporación de Caro Pardiaco, el personaje popularizado por Julián Kartun en el streaming, como uno de los que acompañarán a Susana Giménez en este retorno. Y la versión más repetida fue que ocuparía el lugar de Gasalla en esa interacción que transcurría en el living del estudio y que generaba una química especial entre el comediante y la estrella mediática. Estaba cantado que más de uno tomaría esto como un acto sacrílego.
Desde la producción del ciclo, que irá los domingos a las 22, se minimizó el asunto y se subrayó que con la inclusión de Caro Pardiaco no se pretende suplantar a nadie. Quizás la idea sea probar cómo funciona esta criatura de Kartun en contacto con la fuerte personalidad de Susana y en función de los resultados se tome una decisión acerca de su continuidad y de las características de sus intervenciones. Al menos será digno de atención el desempeño de este producto de certificada eficacia en el mundo virtual, dentro de un formato que se originó 37 años atrás.








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