
El intendente puso a la Municipalidad en “modo papal”
Yanina Soria
La visita de León XIV a Córdoba tiene una dimensión religiosa evidente, pero para el Centro Cívico y el Palacio 6 de Julio representa muchísimo más que un asunto pastoral.
La llegada del Papa se convierte en una vidriera política, institucional y de gestión de una escala incomparable con nada de lo que hasta acá haya vivido el cordobesismo al frente del poder.
Claro que, como suele ocurrir cuando la vidriera es tan grande, surgen roces por la marquesina. Esos egos que ya comenzaron a administrar y a ordenar quienes serán los anfitriones políticos: el gobernador Martín Llaryora y el intendente Daniel Passerini. Pues, hay ministros que no se resignan a ver la procesión desde la vereda y aunque los roles estén (en teoría) claramente divididos, las tensiones por quién comunica, quien resuelve y quien participa, son evidentes en el gabinete provincial.
El 10 de noviembre, Córdoba será el único destino del interior argentino dentro de la gira del Pontífice y se espera una movilización multitudinaria histórica, con una misa en FAdeA, recorrido en Papamóvil, paso por el Arzobispado y un encuentro en la Catedral. La organización involucra a Nación, Provincia, Municipalidad, Iglesia y equipos de seguridad y logística.
En la gestión municipal destacan que el acontecimiento tiene una característica que no se puede ignorar: el Papa no visita “la Provincia de Córdoba”; visita Córdoba capital. Y entienden que eso les da un plus en el juego.
De hecho, el intendente viene construyendo su lugar alrededor de la organización. Viajó a París para participar del foro de la UNESCO presidido por León XIV y presentó a Córdoba como una ciudad que tendrá un papel especial en la llegada del Pontífice. También inauguró junto a Llaryora y Juan Schiaretti el Parque Papa León XIV, otra señal de que la visita ya comenzó a ocupar espacio en la agenda institucional (con tono electoral) de la ciudad.
Lo cierto es que el intendente ya puso a la Municipalidad en “modo papal”. La orden fue que hasta el 10, funcionarios y las áreas municipales trabajen full time sobre el operativo. Pues, no se trata solamente de recibir al Papa sino de que la ciudad esté preparada para recibir a un millón de personas, según estaciones preliminares.
Eso significa calles, tránsito, transporte, limpieza, iluminación, espacios públicos, seguridad, salud, accesibilidad y toda la infraestructura urbana que estará especialmente bajo la lupa durante una jornada en la que Córdoba será mirada desde afuera.
El Papa obliga a que funcionen las cosas que todos los días tienen problemas y por la que se quejan los vecinos. A los pozos hay que taparlos; las calles hay que ordenar; los recorridos tienen que estar despejados; el transporte tiene que funcionar; la ciudad tiene que estar limpia; los espacios públicos tienen que lucir… porque ese día no habrá lugar para ninguna excusa. Aun así, desde el Palacio municipal aclararon ayer que las obras en la Capital seguirán desarrollándose en distintos puntos y no solamente en los corredores que transitará el Papa.
La foto de Passerini con la ciudad funcionando a pleno, ilusiona en el Panal desde donde apuntalan la gestión local con un claro objetivo electoral para el 2027. El gobernador busca su reelección y cuenta con el voto de la ciudad para ello.
Ambos mandatarios ven una oportunidad para mostrar gestión en una escala que difícilmente puedan conseguir con otro acontecimiento. Para el gobernador, la visita también es una oportunidad enorme: Córdoba como escenario internacional, impacto turístico, exposición nacional y una demostración de capacidad de organización. Y a eso apuesta el cordobesismo.



Fiscalización y Control | Los sospechosos de siempre, revalidados en el ‘8vo piso’


Córdoba sumaría cerca de 900 nuevos contratados al municipio

La UCR quiere prohibir perros peligrosos y renueva la agenda en el Concejo

Llaryora lanzó la obra de la primera sede provincial del interior

La apuesta del Panal para seguir reforzando el vínculo con Punilla

Benedetti se aferra al “partido cordobés” y apunta a la lista de legisladores llaryoristas

Passerini sostiene el boleto a $2.150, pero Transporte presiona las cuentas



