
Más charla que confianza entre el Panal y la Rosada
Bettina Marengo
Martín Llaryora y Diego Santilli dialogan fluidamente sobre fondos para Córdoba, votos en el Congreso y política, pero la desconfianza del cordobesismo sobre los planes electorales del gobierno nacional para la provincia se cuela en forma inevitable. Javier Milei, según encuestadores como Cristian Buttie, está en 54 puntos en Córdoba en la última medición, lo que implica que el Presidente se recuperó de la caída de meses anteriores. Otros sondeos nacionales lo ubican en 50 puntos, volumen apalancado en el antikirchnerismo del electorado provincial, pero hay heterogeneidad de números. Un sondeo local lo tiene en 43 puntos de intención de voto en primera vuelta.
Como sea, en 2019, con la inflación descontrolada, Mauricio Macri ganó las PASO en Córdoba con el 48%. Son datos, son fotos, que mantienen optimista a La Libertad Avanza y al estratega de Karina Milie, Eduardo Lule Menem, que suele decir que, siendo Menem y peronista, no tendría problemas en cerrar un acuerdo con Llaryora, que también es peronista, pero que no ve cuál sería el negocio para Milei en caso de hacerlo. Para el Panal, el dato es nulo de nulidad absoluta para las elecciones provinciales porque el electorado mediterréneo, como ya lo demostró muchas veces, vota una cosa para Gobernador y otra para Presidente. “En casi todas las provincias, ganás las legislativas y ganás luego las provinciales, y viceversa. Acá no”, subrayan los llaryoristas. Y con encuestas y observación propia, sostienen que el industricidio y el “comercicidio” que impactan duramente en Córdoba por las políticas de Milei les permite ser escépticos sobre el apoyo final de los cordobeses al proyecto libertario.
Gabriel Bornoroni, casi seguro candidato liberario en Córdoba si la Casa Rosada decide ir con “los puros”, dice en off a interlocutores políticos lo que afirma en on en notas periodísticas: Vamos a ir por la provincia y por la Capital. En ese “vamos” se supone que incluye a Luis Juez, el hombre que espera, pero no a Rodrigo de Loredo, lanzado a su plataforma Hacer el Futuro.
Bornoroni tiene una protección extra según dicen dirigentes que hablan tanto con él como con el Panal: es el jefe de bloque de Milei en Diputados, un status mayor que el de casi cualquier otro candidato a gobernador de alguna de las varias provincias aliadas a la Rosada que ya están en trámite de cerrar “entendimientos” con el oficialismo nacional.
Mientras los Milei definen la estrategia en Córdoba, Llaryora se abraza a la gestión, convencido de que a la hora de la verdad, la gente evaluará los servicios de educación y salud, la obra pública y el estado presente por sobre cualquier salto al vacío libertario. Al gobernador le falta visitar 98 municipios y comunas para finalizar los 427 totales hay en Cordoba. Prevé hacerlo a lo sumo en enero, si es que no termina en diciembre. Con tanto acelere, y aunque la fecha de las elecciones sólo la sabe el gobernador, en su entorno vuelven a hablar de que se votará “lo antes posible”, sin descartar marzo. “Apenas vea una luz para ganar, votamos”, patea el sanfrancisqueño cuando le preguntan por el domingo elegido. En la oposición malician que Llaryora puede marcar el domingo de Pascua, que en 2027 cae el 28 de marzo, para beneficiarse por la esperable caída de la participación.
No solo de gestión vive el candidato. El oficialismo necesita la oposición dividida pero no sabe si finalmente De Loredo jugará su chance por fuera de la alianza libertaria. O si encontrará, vía consejo de Lule Menem, alguna ventana para sumarse al esquema anti PJ junto a Bornoroni y Juez. Si el voto cordobés, como dicen muchos encuestadores, se polariza entre peronistas y anti peronistas, le convendrá estar aglutinado. En el Panal parecen empezar a desandar la expectativa de las tres listas opositoras “fuertes” y miran con amistad las posibles “colectoras” que ayuden a dispersar el voto, un tema que quedó planteado en la charla que Emilio Monzó y Diego Bossio, armadores del banquero Jorge Brito, mantuvieron con Llaryora hace unas semanas, cuando estuvieron en Cordoba. ¿Ramón Mestre, de buen vínculo con el dueño de banco Macro, u otro radical no mileista, como Carlos Briner o Juan Jure, jugarían con una candidatura por fuera de LLA, con modalidad de lista 3 similar a la del 2025 para las legislativas nacionales? El legislador oriundo de Unión lo viene afirmando en medios de su zona. Por fuera de los boinablanca, enumeran otras listas con capacidad de dividir por derecha o por izquierda el voto anti Llaryora: Gregorio Hernandez Maqueda, Agustin Spaccesi, Laura Vilches o incluso el influencer de ultraderecha Eduardo Miguel Prestofelippo, conocido como “El Presto”.


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