
Armado opositor | El juecismo busca ampliar el acuerdo de Punilla en Tercero Arriba y Colón
Gabriela Yalangozian
El acuerdo que sellaron el PRO, el Frente Cívico y La Libertad Avanza en Punilla a principios de octubre empieza a proyectarse más allá de los límites departamentales. El juecismo tendría intenciones de replicar ese entendimiento en otros puntos de Córdoba, especialmente en territorios donde gobierna el peronismo y la oposición busca coordinar una estrategia electoral hacia 2027.
Tercero Arriba y Colón aparecen en ese mapa, aunque con escenarios diferentes: en el primero existen ciertas diferencias entre el PRO y el Frente Cívico, que están buscando limar. En el segundo departamento, las conversaciones son incipientes pero están encaminadas.
La discusión excede la conformación de una mesa partidaria. La posibilidad de reunir a las principales fuerzas opositoras abre interrogantes sobre la construcción de una alternativa al oficialismo provincial, la distribución de espacios y el liderazgo territorial. El acuerdo de Punilla funciona como punto de partida, pero su eventual expansión deberá atravesar negociaciones que no necesariamente tendrán el mismo resultado en cada departamento.
El dato político es que el entendimiento ya repercutió en la discusión opositora. Allí donde el peronismo conserva gobiernos locales, la posibilidad de coordinar fuerzas que hasta ahora podían actuar por separado introduce una nueva variable para la organización electoral. Sin embargo, transformar esa expectativa en una estructura común exige resolver diferencias, definir reglas y acordar candidaturas.
Punilla, el primer ensayo
El acuerdo entre Ricardo Agost, por el PRO; Daniel Spadoni y Walter Gispert, por el Frente Cívico; y Facundo Cepeda, Francesca Spatola y Tomás Cardozo, por La Libertad Avanza, formalizó una articulación que venía desarrollándose desde hacía semanas.
El entendimiento contempla el diálogo entre los espacios, la elaboración de propuestas, la definición de prioridades y la conformación de equipos. Y según se especula, podría tener su primera foto formal el próximo 6 de noviembre en Cosquín. La fecha es estimativa ya que se espera que en esa jornada el juecismo realice un acto propio, pero cabe la posibilidad que, dado el acuerdo con LLA y el PRO, termine siendo un encuentro conjunto y una presentación oficial del frente político.
Pero la lectura política va más allá de esos objetivos institucionales: las tres fuerzas comenzaron a ordenar una construcción territorial antes de que estén resueltas todas las definiciones electorales de la provincia.
La urgencia de La Falda contribuyó a acelerar los tiempos. La presentación de alianzas prevista para noviembre obliga a avanzar en acuerdos concretos para la competencia municipal. En ese contexto, Punilla se convirtió en una primera prueba para medir hasta dónde pueden convivir las tres fuerzas y cómo se distribuye la representación dentro de un mismo espacio.
La intención de extender el esquema encuentra en Tercero Arriba un escenario más complejo. Allí existen diferencias entre el PRO y el Frente Cívico que dificultan trasladar automáticamente la fórmula de Punilla.
La situación expone uno de los límites de cualquier estrategia de expansión: los acuerdos departamentales dependen de relaciones políticas locales, dirigentes con aspiraciones propias y negociaciones que no siempre responden a una misma lógica. La voluntad de construir una alternativa común no alcanza, por sí sola, para resolver esas tensiones.
Si el juecismo pretende avanzar con una articulación más amplia, deberá encontrar mecanismos para superar las diferencias y establecer condiciones aceptables para sus eventuales socios. También tendrá que definir cómo se incorporaría La Libertad Avanza y qué criterios regirán la selección de candidaturas.
En el departamento Colón, las conversaciones están aun en una etapa inicial. A diferencia de Tercero Arriba, donde las diferencias entre dos de los espacios aparecen como un condicionante, allí el desafío pasa por abrir una mesa de diálogo y determinar si existen condiciones para avanzar hacia un acuerdo.
La evolución de esas conversaciones permitirá conocer el alcance real de la estrategia. No es lo mismo establecer contactos preliminares que formalizar una alianza con representación territorial, equipos y reglas acordadas.
La UCR, entre la autonomía y la negociación
La posición del radicalismo agrega otra incógnita. En Punilla, la UCR quedó afuera del acuerdo inicial, aunque Gustavo “Tavi” Pereyra, que asumirá la semana próxima ante el Comité Departamental, reconoció que existen conversaciones con algunos de esos sectores cercanos a La Libertad Avanza.
Pereyra asumirá el 23 de octubre y se cree que, una vez en funciones, comenzará a evaluar en qué localidades podrían establecerse alianzas. La nueva conducción buscará integrar a los distintos sectores internos y garantizar representación para los circuitos del departamento.
Pero no será tan sencillo. Pereyra está más vinculado al dirigente Mario Decara y con él, Gabriel Bornoroni no hay mucha afinidad. Además, hay sectores del radicalismo que seguirán respondiendo al intendente de La Falda, Javier Dieminger, muy cercano a Rodrigo De Loredo.
Por eso, un entendimiento con el radicalismo está más sujeto a decisiones de dirigentes provinciales que a los regionales. Y si bien trascendió que Bornoroni y De Loredo se juntaron a tomar un café días atrás, ninguna definición surgió del encuentro que pueda transpolar en sellar una alianza. Al menos, no por el momento.
Mientras tanto, el juecismo viene trabajando para que Punilla no sea una experiencia aislada. Tercero Arriba y Colón aparecen como escenarios donde esa intención deberá ponerse a prueba, con dificultades y tiempos diferentes. En paralelo, otros departamentos están en la mira para replicar el ensayo.
La pregunta es si las conversaciones derivarán en una estrategia opositora con coordinación provincial o si prevalecerán los armados locales, condicionados por las relaciones entre dirigentes y las necesidades de cada elección.


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